[y aquí termina la segunda serie de recomendaciones, ya cumplí con G. y con Lluvia canina]
"Encontrar
Poder encontrar
Todas as coisas que eu não soube dar
Saber amar
Perdoar
Saber perdoar
Há tanto tempo que eu queria mudar
Queria voltar
Aceitar
Deixar que o tempo te faça voltar
Saber esperar"
A casa - Adriana Calcanhoto
...Pero yo no sé esperar. Alguna vez te dije eso mientras nos consumían las ganas de concretar todos los planes que forjamos a las apuradas, de manera casi suicida, mientras un vértigo exquisito nos empapaba el alma.
Ahora que leo ciertas cosas, recuerdo lo que decía tiempo atrás y quiero meterme en todas esas historias que no me pertenecen, porque es cierto, yo no sé esperar.
A veces creo que pido mucho, a veces... demasiado poco: que te acuerdes de la dedicatoria de un libro, que sepas que adoro las palabras esdrújulas, el té de menta y los pic nics. Que sea siempre domingo, madrugada lluviosa y que en la oscuridad de una habitación templada artificialmente, pueda cambiar mi respuesta.
Cada vez más, los días se convierten en un constante "qué hubiera pasado sí..."
Pero "es una sola vida", como dice el personaje de Darín en El secreto de sus ojos. Pasado, presente y futuro son parte de lo mismo. Y yo que no sé esperar...
miércoles, 31 de marzo de 2010
Una sola vida
lunes, 29 de marzo de 2010
Sobrerreaccionando
"Enfim,
De tudo o que
Há na terra
Não há nada em lugar
Nenhum!
Que vá crescer
Sem você chegar
Longe de ti
Tudo parou
Ninguém sabe
O que eu sofri..."
Oceano - Djavan
Trágica, tan trágica. Tan viendo sangre entre las nubes, tan viendo muerte porque crecen las flores. Tan trágica, porque sí.
Cualquier día se parece al final de una escalera mecánica en el puerto, los ojos presintiendo últimas miradas y la huida para siempre de ventanas que parpadeen al entrar en escena.
Cualquier día de estos se parece a un parlante arrancándome del calor de un auto, de pedidos de disculpas. "Hasta entonces nunca / me habían aterrado de esta forma..." Pensé en esa canción. Cualquier día de estos es perfecto para esa canción. O para la de más arriba. O para las que todavía no puedo volver a escuchar.
Trágica, tan trágica, con el malhumor de un vientito cargado de sal que no puedo palpar con la lengua. Con la frustración incendiando las pocas pestañas que adornan vanamente mis ojos. Entreviendo algún océano. Tan trágica, sobrerreaccionando, queriendo cambiar todo por una tarde de mandarinas, al sol.
De tudo o que
Há na terra
Não há nada em lugar
Nenhum!
Que vá crescer
Sem você chegar
Longe de ti
Tudo parou
Ninguém sabe
O que eu sofri..."
Oceano - Djavan
Trágica, tan trágica. Tan viendo sangre entre las nubes, tan viendo muerte porque crecen las flores. Tan trágica, porque sí.
Cualquier día se parece al final de una escalera mecánica en el puerto, los ojos presintiendo últimas miradas y la huida para siempre de ventanas que parpadeen al entrar en escena.
Cualquier día de estos se parece a un parlante arrancándome del calor de un auto, de pedidos de disculpas. "Hasta entonces nunca / me habían aterrado de esta forma..." Pensé en esa canción. Cualquier día de estos es perfecto para esa canción. O para la de más arriba. O para las que todavía no puedo volver a escuchar.
Trágica, tan trágica, con el malhumor de un vientito cargado de sal que no puedo palpar con la lengua. Con la frustración incendiando las pocas pestañas que adornan vanamente mis ojos. Entreviendo algún océano. Tan trágica, sobrerreaccionando, queriendo cambiar todo por una tarde de mandarinas, al sol.
jueves, 25 de marzo de 2010
Miedo
[y seguimos con las recomendaciones, llegó el turno de Lenine]
"O medo é uma sombra que o temor não desvia
O medo é uma armadilha que pegou o amor
O medo é uma chave, que apagou a vida
O medo é uma brecha que fez crescer a dor
(...)
Medo que dá medo do medo que dá"
Lenine - Miedo
Bien sabía que unas cuadras no harían nada al vaivén de sus huesos. Caminar erguida, fiel a su condición. Y nada más. Sin respirar el aire común de una noche cualquiera, sin envidiar a las parejas en las plazas, sin enterrar la cabeza bajo la almohada una y otra vez.
Al fin la figurada calma en las antípodas de un sueño que nunca fue.
A otros les gustaba llamarle resignación, pero las palabras son simples contenedores de imágenes, recipientes, cajoncitos con cuentas de vidrio.
Bien sabía que unos gramos de amnesia para nada afectaban sus manos de niña crecida a la fuerza. Dos o tres disgustos en el pelo lleno de rulos, tres miradas invisibles entre las alas que guardaba para ocasiones especiales.
Y el miedo, que se tomaba vacaciones, como cualquier domingo.
[a quien corresponde: me encantaron las recomendaciones de música brasilera]
"O medo é uma sombra que o temor não desvia
O medo é uma armadilha que pegou o amor
O medo é uma chave, que apagou a vida
O medo é uma brecha que fez crescer a dor
(...)
Medo que dá medo do medo que dá"
Lenine - Miedo
Bien sabía que unas cuadras no harían nada al vaivén de sus huesos. Caminar erguida, fiel a su condición. Y nada más. Sin respirar el aire común de una noche cualquiera, sin envidiar a las parejas en las plazas, sin enterrar la cabeza bajo la almohada una y otra vez.
Al fin la figurada calma en las antípodas de un sueño que nunca fue.
A otros les gustaba llamarle resignación, pero las palabras son simples contenedores de imágenes, recipientes, cajoncitos con cuentas de vidrio.
Bien sabía que unos gramos de amnesia para nada afectaban sus manos de niña crecida a la fuerza. Dos o tres disgustos en el pelo lleno de rulos, tres miradas invisibles entre las alas que guardaba para ocasiones especiales.
Y el miedo, que se tomaba vacaciones, como cualquier domingo.
[a quien corresponde: me encantaron las recomendaciones de música brasilera]
martes, 23 de marzo de 2010
Visita
"cabelo embaraçabate no portão
espalha a fumaça
varre a plantação"
Arnaldo Antunes - Do vento
Me encanta su acento, su mezcla de cosas en la boca, su manera de poner énfasis en las vocales equivocadas y hablar un lunfardo ajeno.
Me encanta su risa sonora, bien fuerte, porque no puedo evitar contagiarme y llenarme de una descarga eléctrica que me hace bien.Recuerdo cuando empezaba a hablar español, apenas la conocía y decía algo como "okí", que no tardó ni dos segundos en pegarse a mi hablar cotidiano por unos cuantos días.
Me encanta que cada vez que nos vemos... es como si hiciera un par de días que no hablamos, que cada charla tiene algo renovador y profundo, así hablemos de lo más banal que exista.
Me encanta que siempre vista de verde.
Me encanta cuando baila, cuando bailamos juntas; me gusta que todos sus movimientos sean como un baile.
Me gusta cuando me hace sentir querida, estimada, apreciada, con cada gesto que tiene... pero ella pareciera ni darse cuenta.
Me encanta porque es de una inteligencia fresca y humilde, porque siempre tiene un desenfado que es el mejor de los optimismos.
Me encanta su deseuropeización instantánea.
Cuando se emociona con algo... tiene cierto gesto con la boca y los ojos, que me da mucha gracia. Colecciono gestos de la gente. Ese es el suyo que más conservo en mi memoria.
Admiro su determinación, su independencia, su capacidad de reírse de sí misma. Me gusta reírme con ella de lo malas que somos cocinando, de nuestras abuelas, de las diferencias idiomáticas.
(y ahora está aprendiendo portugués!)
Pelo revuelto, golpea la puerta...
Y el corazón se llenó de risas por un fin de semana.
viernes, 19 de marzo de 2010
Yo no sé
[empiezo a cumplir con lo que dije sobre la entrada pasada -ver comentarios de la entrada anterior- la relación entre el tema y el poema queda a la libre interpretación, pero sería lindo ver qué le encuentran]
"And the first thing that you want
Will be the last thing you'll ever need
That's how you fight it
Just smile all the time"
- How to fight loneliness - Wilco
estoy despierta
mientras algún sapo en algún sitio de este verano
se acaba toda su reserva de insectos.
su vientre crece
una vez más.
mis ojos
enceguecen
cada vez más.
y yo no sé si mentirle a la noche
o envejecer tranquila.
"And the first thing that you want
Will be the last thing you'll ever need
That's how you fight it
Just smile all the time"
- How to fight loneliness - Wilco
estoy despierta
mientras algún sapo en algún sitio de este verano
se acaba toda su reserva de insectos.
su vientre crece
una vez más.
mis ojos
enceguecen
cada vez más.
y yo no sé si mentirle a la noche
o envejecer tranquila.
miércoles, 17 de marzo de 2010
Mudanza
"Cada parte de ti que te cortes
será feliz en el suelo"
Me mudo de canción. Necesito habitar en otra música, que deje de mantener abiertos por tiempo indefinido los cajones del recuerdo.
Vamos sopesando los enigmas, tejiendo siestas madrugadoras con el calor verde de ese verano que se nos desprende de la ropa.
Hubo una vez en que vomité tanto silencio. Pareciera que, cual boomerang, rebotara contra el filo de la nada y se lanzara hacia mí para estallar adentro, para recordarme mi boca muda a orillas de una cama, mi boca muda en la torpe mañana a las seis de la tarde, mi boca muda entre los ritos fugaces de un amor con sueño.
Necesito habitar otra histeria, otro enigma, otra frase contundente, otra rabia, otras fronteras, otros papelones, otro orgullo, otra plegaria, otras tazas de té, otro cuerpo.
Y ser humo mientras tanto, una voluta azul y sincera, enroscándose en sí misma, ascendiendo.
Necesito tararear otras cosas, mudarme definitivamente de canción.
(así que R.I.P. a muchos grandes, pero los destierro de mis playlists. se aceptan sugerencias de música naïf, despreocupada, alegre)
será feliz en el suelo"
Me mudo de canción. Necesito habitar en otra música, que deje de mantener abiertos por tiempo indefinido los cajones del recuerdo.
Vamos sopesando los enigmas, tejiendo siestas madrugadoras con el calor verde de ese verano que se nos desprende de la ropa.
Hubo una vez en que vomité tanto silencio. Pareciera que, cual boomerang, rebotara contra el filo de la nada y se lanzara hacia mí para estallar adentro, para recordarme mi boca muda a orillas de una cama, mi boca muda en la torpe mañana a las seis de la tarde, mi boca muda entre los ritos fugaces de un amor con sueño.
Necesito habitar otra histeria, otro enigma, otra frase contundente, otra rabia, otras fronteras, otros papelones, otro orgullo, otra plegaria, otras tazas de té, otro cuerpo.
Y ser humo mientras tanto, una voluta azul y sincera, enroscándose en sí misma, ascendiendo.
Necesito tararear otras cosas, mudarme definitivamente de canción.
(así que R.I.P. a muchos grandes, pero los destierro de mis playlists. se aceptan sugerencias de música naïf, despreocupada, alegre)
viernes, 12 de marzo de 2010
Sustancia
quería una sustancia
que se enredara en mi amnesia
para no tener que comer a las horas indicadas
para seguir con mi rutina de irme a dormir
sin saber
si es demasiado temprano o demasiado tarde.
una sustancia parecida a aquellos días
en que nos devoramos el mundo.
que se enredara en mi amnesia
para no tener que comer a las horas indicadas
para seguir con mi rutina de irme a dormir
sin saber
si es demasiado temprano o demasiado tarde.
una sustancia parecida a aquellos días
en que nos devoramos el mundo.
miércoles, 10 de marzo de 2010
De cuentos
.
"los gemidos de tu siesta tienen tiempo
y los fantasmas que amas tienen algo al fin
yo no tengo un solo rastro tuyo en mí"
Imagen: Emily Dunn
La arvejita del cuento se equivoca de colchón.
Una boca hermosa mastica su piel verde, su interior algodonado.
Mientras, hay té verde con jazmín para los amigos.
Todos son invitados y bienvenidos a su casita de cartón pintado. A las seis de la mañana cierra la puerta y se va a dormir.
Sabe que cada colchón, como papel de seda, se ceñirá sobre su cuerpo y ella seguirá doliendo, importunando.
Sonríe pensando en té y jazmines, en un verano cualquiera, en mañanas con olor a sol y tostadas.
"los gemidos de tu siesta tienen tiempo
y los fantasmas que amas tienen algo al fin
yo no tengo un solo rastro tuyo en mí"
Imagen: Emily DunnLa arvejita del cuento se equivoca de colchón.
Una boca hermosa mastica su piel verde, su interior algodonado.
Mientras, hay té verde con jazmín para los amigos.
Todos son invitados y bienvenidos a su casita de cartón pintado. A las seis de la mañana cierra la puerta y se va a dormir.
Sabe que cada colchón, como papel de seda, se ceñirá sobre su cuerpo y ella seguirá doliendo, importunando.
Sonríe pensando en té y jazmines, en un verano cualquiera, en mañanas con olor a sol y tostadas.
viernes, 5 de marzo de 2010
Belleza inútil
"La vida se dio así. Jugá, jugá, jugá. Ama lo que hay que amar"
Beauty - Fito Paez
La vida se dio así, no hay con qué darle. Jugá porque vas a perder mil veces, pero a las cansadas, alguna vas a ganar.
Jugá, arrepentite en cada movimiento porque sabés que va a ser irreversible. Arriesgalo todo, doná hasta los órganos en pos de lo que creas conveniente.
La vida se dio así. Ama lo que hay que amar... pero primero, y eso es lo que nadie te dice, tenés que descubrirlo. Descubrir qué es lo que hay que amar.
Jugá, metete hasta las rodillas en el barro del mundo, aprontá el corazón para otras rondas, quitale el saco a ella que se ríe mientras baila, mientras gira con su pollera liviana.
Aterrizá en más brazos con olor a noche sin festejos. Aterrizá desnuda, desprolijamente linda, jugá con los tobillos, con los dedos de los pies entre las briznas de césped.
La vida se dio así, alguien te dejó esas canciones de Spinetta colgando de las pestañas, el té demorado en susurros de aroma a nuevo, algunos bancos de plaza que malgastan el silencio.
Jugá, porque alguien más te va a regalar tardes de siestas bajo un árbol gigante, lecturas en voz alta de obras de teatro, películas por la mitad, mariposas posándose en hamacas.
Jugá, jugá, jugá. Alguien más te dejó telarañas de conversaciones nocturnas a la luz de las velas, mensajes crípticos, días de euforia adolescente y vino.
Al fin jugaste tanto que lo bueno se aleja y te da oportunidad de buscar paz. El mundo conspira para que no la encuentres, pero al menos...
Jugá, vos jugá.
Porque tanta belleza inútil...
Beauty - Fito Paez
La vida se dio así, no hay con qué darle. Jugá porque vas a perder mil veces, pero a las cansadas, alguna vas a ganar.
Jugá, arrepentite en cada movimiento porque sabés que va a ser irreversible. Arriesgalo todo, doná hasta los órganos en pos de lo que creas conveniente.
La vida se dio así. Ama lo que hay que amar... pero primero, y eso es lo que nadie te dice, tenés que descubrirlo. Descubrir qué es lo que hay que amar.
Jugá, metete hasta las rodillas en el barro del mundo, aprontá el corazón para otras rondas, quitale el saco a ella que se ríe mientras baila, mientras gira con su pollera liviana.
Aterrizá en más brazos con olor a noche sin festejos. Aterrizá desnuda, desprolijamente linda, jugá con los tobillos, con los dedos de los pies entre las briznas de césped.
La vida se dio así, alguien te dejó esas canciones de Spinetta colgando de las pestañas, el té demorado en susurros de aroma a nuevo, algunos bancos de plaza que malgastan el silencio.
Jugá, porque alguien más te va a regalar tardes de siestas bajo un árbol gigante, lecturas en voz alta de obras de teatro, películas por la mitad, mariposas posándose en hamacas.
Jugá, jugá, jugá. Alguien más te dejó telarañas de conversaciones nocturnas a la luz de las velas, mensajes crípticos, días de euforia adolescente y vino.
Al fin jugaste tanto que lo bueno se aleja y te da oportunidad de buscar paz. El mundo conspira para que no la encuentres, pero al menos...
Jugá, vos jugá.
Porque tanta belleza inútil...
domingo, 28 de febrero de 2010
Tormenta
.


Quizás todo... tenga un olor dulce. Como a tormenta. Una que no vino, pero está ahí.
Y quizás todo, de repente, se mezcle entre la lluvia y mis manos, en una canción insoportable.
Al fin.
Y quizás todo, de repente, se mezcle entre la lluvia y mis manos, en una canción insoportable.
Al fin.
explicado por
Eclipse
a las
7:20 p.m.
y tiene connotación de
ciudad,
fotografía,
mis trabajos,
pires,
prosa
jueves, 18 de febrero de 2010
Darse cuenta

Darse cuenta
encontrando el teléfono entre la ropa
en el piso
darse cuenta de las olas
que multiplicaron un abrazo
y pusieron palabras
donde debiera reinar el silencio.
Darse cuenta
en la hora justa
pero tarde
luego de haber comido espectros
y manzanas.
Darse cuenta
por la mañana
cuando todo es muy temprano
incluso el sol
entre los huesos
y ese sudor ajeno en la mirada.
encontrando el teléfono entre la ropa
en el piso
darse cuenta de las olas
que multiplicaron un abrazo
y pusieron palabras
donde debiera reinar el silencio.
Darse cuenta
en la hora justa
pero tarde
luego de haber comido espectros
y manzanas.
Darse cuenta
por la mañana
cuando todo es muy temprano
incluso el sol
entre los huesos
y ese sudor ajeno en la mirada.
lunes, 15 de febrero de 2010
Bipolar

Días de lluvia con paraguas de sonrisas / frío entre los huesos a pesar del calor ambiental.
Aroma a vainilla, a té, a niños frescos, gusanitos de recuerdos alegres / horas de música depresiva.
El trabajo consumado / las pocas horas de sueño.
La autosuficiencia, la frente en alto, el yomebasto / la soledad, el miedo, el paraíso perdido.
Las risas de recuerdos cercanos, momentos que pueden durar una eternidad / el recuerdo de esa ternura desterrada de mis días.
La cabeza contra una almohada suave, la proximidad del descanso. / el reloj que no para, que traiciona, que exige.
Así, tan particularmente contradictoria. Somos contradicciones, ramas colgando de árboles secos, anzuelos oxidados, puntos de partida, seguridades de arena, castillitos de naipes, ángeles en la nieve... tantos nombres con los que a través del tiempo nos disfrazamos. Soy todo eso que fui a través del tiempo, cada disfraz que me hizo sonreír por un rato y sin embargo... solo eso, disfraz, pantomima, envase.
El sol se asoma tras las nubes, el viento se lleva la tormenta. "Happyness", pienso. Y estiro los pies hasta el sol.
explicado por
Eclipse
a las
12:45 a.m.
y tiene connotación de
diarios de viaje,
fotografía,
personal,
pires,
prosa
domingo, 7 de febrero de 2010
Like Sun
You were like water
I was like sun
Todo lo que queda es un enorme espejo. Me miro con ojos inyectados en sangre. No soy quien quiero ver, no soy quien quiero ser. Dejo la capitulación con mi alma para mañana. Pero siempre es mañana. Hay un mañana eterno que me espera en ese espejo enorme que cubre la habitación. No importa que salga con un paraguas enorme a tratar de reconciliarme con la lluvia. No importa que invite a mis amigos a comer galletitas. No importa que llame por teléfono buscando un abrazo y nadie conteste del otro lado porque no tienen espejos en qué mirarse. No importa que salga a cabecear la noche para que me regale las sonrisas de siempre. No importa.
La pared me bloquea el paso con su espejo impenetrable. Mis ojos inyectados en ira, mi cuerpo con su habitual traje de huesos, fealdad y dudas. Todo un grupo de preguntas que escribo sobre el espejo y se empañan con mi respiración.
quiero.volver.a.ser.sol.
I was like sun
Todo lo que queda es un enorme espejo. Me miro con ojos inyectados en sangre. No soy quien quiero ver, no soy quien quiero ser. Dejo la capitulación con mi alma para mañana. Pero siempre es mañana. Hay un mañana eterno que me espera en ese espejo enorme que cubre la habitación. No importa que salga con un paraguas enorme a tratar de reconciliarme con la lluvia. No importa que invite a mis amigos a comer galletitas. No importa que llame por teléfono buscando un abrazo y nadie conteste del otro lado porque no tienen espejos en qué mirarse. No importa que salga a cabecear la noche para que me regale las sonrisas de siempre. No importa.
La pared me bloquea el paso con su espejo impenetrable. Mis ojos inyectados en ira, mi cuerpo con su habitual traje de huesos, fealdad y dudas. Todo un grupo de preguntas que escribo sobre el espejo y se empañan con mi respiración.
quiero.volver.a.ser.sol.
viernes, 5 de febrero de 2010
Realizing
Darse cuenta
encontrando el teléfono entre la ropa
en el piso
darse cuenta de las olas
que multiplicaron un abrazo
y pusieron palabras
donde debiera reinar el silencio.
Darse cuenta
en la hora justa
pero tarde
luego de haber comido espectros
y manzanas.
Darse cuenta
por la mañana
cuando todo es muy temprano
incluso el sol
entre los huesos
y ese sudor ajeno en la mirada.
encontrando el teléfono entre la ropa
en el piso
darse cuenta de las olas
que multiplicaron un abrazo
y pusieron palabras
donde debiera reinar el silencio.
Darse cuenta
en la hora justa
pero tarde
luego de haber comido espectros
y manzanas.
Darse cuenta
por la mañana
cuando todo es muy temprano
incluso el sol
entre los huesos
y ese sudor ajeno en la mirada.
lunes, 1 de febrero de 2010
La ola que despeinaba las ganas
sin saber cómo nace, si del agua o del viento, o de alguna corriente subterránea, así, sin saber de dónde viene, tan humana (o más) es la ola.
ser estratagema absurdo, pieza de rompecabezas del mundo, un asunto de ganar o perder estrellitas de madera en las alfombras.
era para histeriquear en los vidrios, al sur de la calle, de todas las calles, o de algún empedrado amarillo que recorriéramos empinados y sin tocarnos apenas las manos.
como cuando nos abriga la espuma, dijo, calló también (que es una forma de decir), mientras se arrastraba hacia la orilla, con su panza marrón envolviendo dos o tres cabezas que nada sabían de su futura espuma, de las gárgolas de arena en sus sueños.
ser anterior al trueno, besar la noche junto a la luna cúnea, amagar felicidad y tiempo, un sonido que otros buscarán en un caparazón inexistente.
cuando los pies asienten con dedos mojados, cuando se absorben kilómetros perdiendo la cuenta, cuando son cuatro los tobillos que agujerean tiernamente la orilla, cuando un manojo de tardes es nomás una única e irrepetible caminata infinita hacia la nada, entrecerrando los ojos en esa arena íntimamente fina. cuando volvemos, hacia el oeste, cuando es hora y atardecer sin gusto y adiós y nada.
la ola advertía un peligro.
el mar amanecía demasiado espléndido para una ola común. la ola masajeaba sus profundidades, aletargaba sus manos de corales olvidados, de cascos de barco, sabiendo su destino fatal en una playa. aparecía de repente entre dos cuerpos para despeinar las ganas.
ser estratagema absurdo, pieza de rompecabezas del mundo, un asunto de ganar o perder estrellitas de madera en las alfombras.
era para histeriquear en los vidrios, al sur de la calle, de todas las calles, o de algún empedrado amarillo que recorriéramos empinados y sin tocarnos apenas las manos.
como cuando nos abriga la espuma, dijo, calló también (que es una forma de decir), mientras se arrastraba hacia la orilla, con su panza marrón envolviendo dos o tres cabezas que nada sabían de su futura espuma, de las gárgolas de arena en sus sueños.
ser anterior al trueno, besar la noche junto a la luna cúnea, amagar felicidad y tiempo, un sonido que otros buscarán en un caparazón inexistente.
cuando los pies asienten con dedos mojados, cuando se absorben kilómetros perdiendo la cuenta, cuando son cuatro los tobillos que agujerean tiernamente la orilla, cuando un manojo de tardes es nomás una única e irrepetible caminata infinita hacia la nada, entrecerrando los ojos en esa arena íntimamente fina. cuando volvemos, hacia el oeste, cuando es hora y atardecer sin gusto y adiós y nada.
la ola advertía un peligro.
el mar amanecía demasiado espléndido para una ola común. la ola masajeaba sus profundidades, aletargaba sus manos de corales olvidados, de cascos de barco, sabiendo su destino fatal en una playa. aparecía de repente entre dos cuerpos para despeinar las ganas.
explicado por
Eclipse
a las
10:59 p.m.
y tiene connotación de
diarios de viaje,
ficciones,
microrrelatos,
pires,
poesía,
prosa
viernes, 29 de enero de 2010
Bienvenida, soledad
El mar como una brújula de tiempo y geografía, indicando el este y el oeste en cada caminata, pero inundándome de días, de horas, de minutos, una cuenta regresiva hermosa y asfixiante.
El mar saludándome entre las ganas de sol y el placer de caminar a su lado. Las olas de todos los colores que tocan mis pies, la certeza de una energía que asciende por mis piernas y desemboca en un lugar desconocido.
Una soledad tibia y llena de risas me invade y es bienvenida. Yo escucho, aprendo, intervengo a veces, pero escucho y miro, mientras a mi alrededor transcurren las cosas más mundanas de manera sublime. Soy una lenta espectadora del mundo, de las vacaciones con los de siempre, de las bromas entre hermanas y las risas infinitas.
Soy una simple espectadora refugiada entre libros y papeles, cuadernos, palabras propias que salen sin pedir permiso.
La soledad es bienvenida en ese pequeño infierno de paz y desconexión, en la lentitud de las horas con el sol bañándonos la cara, en la fatigosa necesidad de juegos y la adrenalina del descanso.
Una soledad que ha inmigrado a mi cuerpo vacío y se instala alegremente, mientras me busco con ojos y saliva, con esperanza y ruido, con motores de té y galletas.
El mar saludándome entre las ganas de sol y el placer de caminar a su lado. Las olas de todos los colores que tocan mis pies, la certeza de una energía que asciende por mis piernas y desemboca en un lugar desconocido.
Una soledad tibia y llena de risas me invade y es bienvenida. Yo escucho, aprendo, intervengo a veces, pero escucho y miro, mientras a mi alrededor transcurren las cosas más mundanas de manera sublime. Soy una lenta espectadora del mundo, de las vacaciones con los de siempre, de las bromas entre hermanas y las risas infinitas.
Soy una simple espectadora refugiada entre libros y papeles, cuadernos, palabras propias que salen sin pedir permiso.
La soledad es bienvenida en ese pequeño infierno de paz y desconexión, en la lentitud de las horas con el sol bañándonos la cara, en la fatigosa necesidad de juegos y la adrenalina del descanso.
Una soledad que ha inmigrado a mi cuerpo vacío y se instala alegremente, mientras me busco con ojos y saliva, con esperanza y ruido, con motores de té y galletas.
jueves, 28 de enero de 2010
Viento

- ¿Tenés miedo? - le preguntó como si fuera lo más normal del mundo.
- Por supuesto - respondió, en un susurro pero con una amplia sonrisa que iluminaba su boca.
- De algo hay que morirse, ¿qué mejor que de un vértigo por el salto hacia lo desconocido?
- Es cierto, ¿qué mejor?
Entonces, cruzaron los dedos y caminaron sobre el césped, atravesando las sábanas blancas que colgaban en todos y todos los jardines vecinos, que ondeaban sus bordes próximos a las madreselvas, acariciándoles con el perfume del viento.
Caminaron sobre el césped, descalzos, hasta siempre.
viernes, 15 de enero de 2010
Despedidas

Diario de viaje XVI
♪"Podría disimular pero el olor de tu voz se acurrucó entre mis cosas"♫
Y en cierto momento creo que lo dije, todo tenía ese olor que había sentido tanto tiempo respirar tan cerca.
Luego se me vienen a la mente unos versos de Borges, casi al azar:
Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?
Límites es el título del poema, y ahora se me hace tan justo... Límites, poner barreras y querer cruzarlas una y otra vez, con la boca, con las manos, con palabras, pero de nuevo barreras, voluntarias e involuntarias, ajenas y propias. Límites geográficos y personales, límites suicidas que invocan noches en que todo es confuso.
Pero de nuevo el olor... podría disimular pero no quiero, podría fingir que hay tantos límites que me impiden cantar bajito esa canción, pero no quiero. Entonces miro distraída a la gente en el bar, mientras hablan de cosas que ya no me incluyen y respiro el olor en mis brazos. Cierro los ojos. Y entiendo tanto...
9/1/10
Diario de viaje XVII
Todo lo que alguna vez quise estaba ahí.
Sonreí y apuré el paso. Todo fue perfecto, incluso el calor y los mosquitos.
Y si agrego detalles, sólo serán detalles, palabras, retratos de alguna escena aburrida en una ciudad, fragmentos de un viaje.
Lo importante es que por un rato todo lo que siempre quise estaba allí y me miraba.
9/1/10
Diario de viaje XVIII
Quería certezas y me empeñaba en buscarlas, en fabricarlas de alguna manera. No me di cuenta hasta entonces que eran otro tipo de certezas las que me esperaban y que tenía que aceptarlas, abrirles la puerta, dejarlas entrar y no preocuparme por buscar otras más trascendentes.
Las certezas del cariño, de los pequeños gestos que engrandecen, que quieran ir a verme un último ratito antes de que parta quién sabe por cuánto tiempo. La certeza de que siempre hay planes, de que las risas son más lindas de a muchos, de que puede haber paz en cualquier momento, aunque sea por poco rato, cuando alguien nos quiere. Que querer implica algo más allá de verse todo el tiempo o conocerse de toda la vida.
Certezas, montañas y montañas de certezas que se acumulan para iluminar el regreso a casa.
10/1/10
jueves, 14 de enero de 2010
Viernes
Diario de viaje XII
Tan a tiempo y tan inoportuna.
Escribo. Dejo el lápiz, miro lo que me rodea. Robé la frase entonces y la robo ahora. Sé que me quiere decir algo. Se me resbalan los días entre calores que no entiendo, el poco aire que corre en esta gran ciudad, entre toda la gente que quiere mimarme, acompañarme, verme y hacerme reír. Y sin embargo me siento inoportuna, difícil, fuera de lugar, forzando mi entrada en algo que no quiere dejarme entrar del todo.
Tantos planes vueltos espuma, torno a robar.
Aunque para mí todo sea tan, tan a tiempo...
8/1/10
Diario de viaje XIII
No confiaba en mí. Luego de tomar todos los medios de transportes correctos, estar en el lugar que creía correcto y reconocerme en él, me siento bien. Pero luego el desencuetro. Pero luego el sol entrando por la ventanilla del tren, con un poco de aire que nos despeja. Sonreímos y todo se convierte en esa parte linda del verano, cuando no importa la ropa transpirada, los mosquitos acosadores ni la pesadez de la humedad.
Recorremos lugares donde hubiésemos querido estar un siglo atrás, tanteando con los ojos de la imaginación esos rostros vistos sólo en fotografías. Escuchamos y yo anoto cosas en mi libreta; por algún margen creo escribir que la libreta parece una enorme ensalada llena de dibujos, notas, poemas y fragmentos como este.
Afuera hay un parque que nos envuelve en sombras frescas y una pérgola que invita a sentarse. El reposo y de nuevo la imaginación que se transporta a las posibilidades del lugar de hace un siglo.
La vuelta huele a despedida, pero también se carga de promesas. Existe ya una conexión que permite que los silencios sean sólo circunstancias y no esa cosa incómoda de hace unos días. Vuelven las risas y al fin un "hasta el domingo" que me tranquiliza.
De nuevo el corazón se llena de bancos en los que reposar por un rato de la cansada travesía de la vida.
8/1/10
Diario de viaje XIV
Los excesos se curan con té. Al menos eso creí balbucear mientras ponía la caldera en el fuego. No sé si funcionó, pero el té puso sus manos en mis hombros y me invitó a una danza en silencio, a oscuras, entregándome de a poco a su calidez y su aroma sanador.
Bailamos por minutos que parecieron horas, entrando y saliendo de una ingravidez precisa, el aroma a menta llenándome los huecos heridos por la cena. Sonreí mientras la música seguía y apenas quedaba una gota de té en la taza. La dejé de nuevo donde estaba y acaricié con mis dedos la cajita de madera...
8/1/10
Tan a tiempo y tan inoportuna.
Escribo. Dejo el lápiz, miro lo que me rodea. Robé la frase entonces y la robo ahora. Sé que me quiere decir algo. Se me resbalan los días entre calores que no entiendo, el poco aire que corre en esta gran ciudad, entre toda la gente que quiere mimarme, acompañarme, verme y hacerme reír. Y sin embargo me siento inoportuna, difícil, fuera de lugar, forzando mi entrada en algo que no quiere dejarme entrar del todo.
Tantos planes vueltos espuma, torno a robar.
Aunque para mí todo sea tan, tan a tiempo...
8/1/10
Diario de viaje XIII
No confiaba en mí. Luego de tomar todos los medios de transportes correctos, estar en el lugar que creía correcto y reconocerme en él, me siento bien. Pero luego el desencuetro. Pero luego el sol entrando por la ventanilla del tren, con un poco de aire que nos despeja. Sonreímos y todo se convierte en esa parte linda del verano, cuando no importa la ropa transpirada, los mosquitos acosadores ni la pesadez de la humedad.
Recorremos lugares donde hubiésemos querido estar un siglo atrás, tanteando con los ojos de la imaginación esos rostros vistos sólo en fotografías. Escuchamos y yo anoto cosas en mi libreta; por algún margen creo escribir que la libreta parece una enorme ensalada llena de dibujos, notas, poemas y fragmentos como este.
Afuera hay un parque que nos envuelve en sombras frescas y una pérgola que invita a sentarse. El reposo y de nuevo la imaginación que se transporta a las posibilidades del lugar de hace un siglo.
La vuelta huele a despedida, pero también se carga de promesas. Existe ya una conexión que permite que los silencios sean sólo circunstancias y no esa cosa incómoda de hace unos días. Vuelven las risas y al fin un "hasta el domingo" que me tranquiliza.
De nuevo el corazón se llena de bancos en los que reposar por un rato de la cansada travesía de la vida.
8/1/10
Diario de viaje XIV
Los excesos se curan con té. Al menos eso creí balbucear mientras ponía la caldera en el fuego. No sé si funcionó, pero el té puso sus manos en mis hombros y me invitó a una danza en silencio, a oscuras, entregándome de a poco a su calidez y su aroma sanador.
Bailamos por minutos que parecieron horas, entrando y saliendo de una ingravidez precisa, el aroma a menta llenándome los huecos heridos por la cena. Sonreí mientras la música seguía y apenas quedaba una gota de té en la taza. La dejé de nuevo donde estaba y acaricié con mis dedos la cajita de madera...
8/1/10
explicado por
Eclipse
a las
10:08 a.m.
y tiene connotación de
ciudad,
diarios de viaje,
personal,
pires,
proceso,
prosa,
reflexión
miércoles, 13 de enero de 2010
Sin planes
Diario de viaje VIII
Me olvidé cómo se escribe cuando una está triste. Más si la tristeza viene de la audición de música clásica en una radio desconocida. Da una sensación extraña, como si cada nota pudiera entrar en mi cabeza y extirpar una de sus tantas locuras para transformarla en una nostalgia absurda.
Pero olvidé cómo hacer para escribir cuando estoy en este estado. Antes era lo perfecto, las palabras eran vomitadas con facilidad. Ahora solo aparecen lugares comunes, imágenes de cosas grises y colgantes, niebla, frío y ascensores que solo bajan.
Me asusta la terquedad de la dicha, la facilidad de la sonrisa, sentirme como una nena desamparada sin ella. Ser otra solo porque en algún momento creí ser bastante feliz.
4/1/10
Diario de viaje IX
Las caras me sorpresnden
en su antipatía deforme
como ensayada
despejada y tranquila
un coloquio de vacas insomnes.
Afuera se agota el mundo
el pinchazo del calor
que exhalan las pieles
repletas de día.
Afuera escuchan todo
lo que alguna vez quise decir.
Soy ajena y primitiva
en mi ostra de papel.
Y esta sangre perenne encamina
lo poco que guardo
hacia un hemisferio
demasiado igual al mío.
Subte de regreso a casa
6/1/10
Diario de viaje X
Hay tantas cosas que se llenan de nervios, expectativas a punto de ser rotas en mil pedazos, cumplidas o superadas. Todo un cúmulo de posibilidades. Pero siempre todo es mejor. Cada hojita de árbol, cada parque, cada interminable caminata es mejor de lo planeado.
Se hace simple tomar mate en un parque y reir a más no poder. Y eso ya es lo mejor que podría haber pasado en un día. Se vuelve simple compartir proyectos y planear cosas, mirar exposiciones en museos, contar anécdotas, viajar junto a quienes uno quiere sin demasiada explicación.
Y todo es mejor de lo pensado. Escribir sobre las pequeñeces se vuelve algo complicado y muy absurdo. Lo vivido en eso pequeño es lo que vuelve interesante cada minuto de calor y mosquitos, cada cansancio, cada desencuentro accidental.
7/1/10
Diario de viaje XI

8/1/10
Me olvidé cómo se escribe cuando una está triste. Más si la tristeza viene de la audición de música clásica en una radio desconocida. Da una sensación extraña, como si cada nota pudiera entrar en mi cabeza y extirpar una de sus tantas locuras para transformarla en una nostalgia absurda.
Pero olvidé cómo hacer para escribir cuando estoy en este estado. Antes era lo perfecto, las palabras eran vomitadas con facilidad. Ahora solo aparecen lugares comunes, imágenes de cosas grises y colgantes, niebla, frío y ascensores que solo bajan.
Me asusta la terquedad de la dicha, la facilidad de la sonrisa, sentirme como una nena desamparada sin ella. Ser otra solo porque en algún momento creí ser bastante feliz.
4/1/10
Diario de viaje IX
Las caras me sorpresnden
en su antipatía deforme
como ensayada
despejada y tranquila
un coloquio de vacas insomnes.
Afuera se agota el mundo
el pinchazo del calor
que exhalan las pieles
repletas de día.
Afuera escuchan todo
lo que alguna vez quise decir.
Soy ajena y primitiva
en mi ostra de papel.
Y esta sangre perenne encamina
lo poco que guardo
hacia un hemisferio
demasiado igual al mío.
Subte de regreso a casa
6/1/10
Diario de viaje X
Hay tantas cosas que se llenan de nervios, expectativas a punto de ser rotas en mil pedazos, cumplidas o superadas. Todo un cúmulo de posibilidades. Pero siempre todo es mejor. Cada hojita de árbol, cada parque, cada interminable caminata es mejor de lo planeado.
Se hace simple tomar mate en un parque y reir a más no poder. Y eso ya es lo mejor que podría haber pasado en un día. Se vuelve simple compartir proyectos y planear cosas, mirar exposiciones en museos, contar anécdotas, viajar junto a quienes uno quiere sin demasiada explicación.
Y todo es mejor de lo pensado. Escribir sobre las pequeñeces se vuelve algo complicado y muy absurdo. Lo vivido en eso pequeño es lo que vuelve interesante cada minuto de calor y mosquitos, cada cansancio, cada desencuentro accidental.
7/1/10
Diario de viaje XI

8/1/10
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