miércoles, 13 de enero de 2010

Sin planes

Diario de viaje VIII

Me olvidé cómo se escribe cuando una está triste. Más si la tristeza viene de la audición de música clásica en una radio desconocida. Da una sensación extraña, como si cada nota pudiera entrar en mi cabeza y extirpar una de sus tantas locuras para transformarla en una nostalgia absurda.
Pero olvidé cómo hacer para escribir cuando estoy en este estado. Antes era lo perfecto, las palabras eran vomitadas con facilidad. Ahora solo aparecen lugares comunes, imágenes de cosas grises y colgantes, niebla, frío y ascensores que solo bajan.
Me asusta la terquedad de la dicha, la facilidad de la sonrisa, sentirme como una nena desamparada sin ella. Ser otra solo porque en algún momento creí ser bastante feliz.

4/1/10



Diario de viaje IX

Las caras me sorpresnden
en su antipatía deforme
como ensayada
despejada y tranquila
un coloquio de vacas insomnes.
Afuera se agota el mundo
el pinchazo del calor
que exhalan las pieles
repletas de día.
Afuera escuchan todo
lo que alguna vez quise decir.
Soy ajena y primitiva
en mi ostra de papel.
Y esta sangre perenne encamina
lo poco que guardo
hacia un hemisferio
demasiado igual al mío.

Subte de regreso a casa
6/1/10



Diario de viaje X

Hay tantas cosas que se llenan de nervios, expectativas a punto de ser rotas en mil pedazos, cumplidas o superadas. Todo un cúmulo de posibilidades. Pero siempre todo es mejor. Cada hojita de árbol, cada parque, cada interminable caminata es mejor de lo planeado.
Se hace simple tomar mate en un parque y reir a más no poder. Y eso ya es lo mejor que podría haber pasado en un día. Se vuelve simple compartir proyectos y planear cosas, mirar exposiciones en museos, contar anécdotas, viajar junto a quienes uno quiere sin demasiada explicación.
Y todo es mejor de lo pensado. Escribir sobre las pequeñeces se vuelve algo complicado y muy absurdo. Lo vivido en eso pequeño es lo que vuelve interesante cada minuto de calor y mosquitos, cada cansancio, cada desencuentro accidental.

7/1/10



Diario de viaje XI


8/1/10


1 comentario:

Anna O. dijo...

me gusto eso de verse a uno mismo como ajeno y primitivo. yo siempre dije que soy una aprendiz (aunque me la dé de maestra kdfkdjfd). volvemos al "yo sólo sé que no sé nada".