miércoles, 20 de febrero de 2008

Límites

Los segundos lugares
tienen ese olor nefasto
del fracaso.
Hay una herida pendiente,
una puerta que cubre,
con su esencia de límite,
el rincón perfecto
donde bajar la cabeza y tragar
gota a gota
el orgullo.

Sólo queda
el beneficio de la duda
como una mueca perversa,
como una farsa de milagro,
como una llave para esa puerta
que eleva un abismo
entre tu dicha y la mía.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

No me dejo de aferrar a esa duda, amiga... Simplemento, tengo las manos adheridas a ella.
¿Quién sabe? Quizás, después de todo, la llave la haya robado el mismo que se recorta en el horizonte cuando caemos en la nocturna inconciencia.
Sin lugar a dudas, elijo quedarme con esto. Duele menos. Nos conviene.

Anónimo dijo...

'el beneficio de la duda'.. útil recurso. no te queda una sensación rara cuando dejás en alguien este 'beneficio'? excelente, sis..para variar.

Cicloescenico dijo...

Todo depende de a quien secundes...

interesante reflexion.

Salud.

meirlauquen dijo...

ECLIPSE !!!

Anoche ,fue tu noche .
Libre de cualquier Sol ,
arropada por
la Madre Tierra ,
mostrando el alma
y la textura
que
te van esculpiendo
los astros .


Meir.

Nico dijo...

Magnífica reflexión!! No creo que los segundos lugares sean malos, o tal vez interpreté otra cosa de lo que quiciste decir, pero a veces los segundos lugares a la larga ayudan. besos

Eclipse dijo...

Nena, gracias por seguir pasando... sabés que es así...

Sis, eso es lo que importa, el beneficio de la duda. Vaya si queda una sensación rara... pero es mejor que nada, al menos nos da la posibilidad de mentirnos, si queremos, y de albergar alguna esperanza. Justamente es el nombre de algo que estoy cocinando.

Meir!!! gracias por acordarte de mí... fue una magnífica noche, me sentí extraña, lo confieso.

Cicloescénico y Nico... reflexión? Nah, no hago reflexiones cuando escribo poesía, al menos esa no es mi intención. Creo que a veces escribir poesía me da la posibilidad de, por un momento, jugar a que lo que digo es indiscutible, es la verdad absoluta. Al menos por ese instante casi mágico que se da entre el lector y eso que ya deja de ser yo y pasa a ser alguien o algo más.

Quijo dijo...

Eclipse: la poesía inevitablemente se convierte en reflexión :) y muy buena , por cierto...

Jor dijo...

Yo me acostumbre al segundo lugar.

Y me gusta...

Se la extrañaba amiga!

Un abrazo!