martes, 5 de junio de 2012

:)

Ya lo dije acá alguna vez: colecciono datos inútiles. Pero también recuerdos ínfimos, detalles mínimos que guardo en la memoria como si fuesen tesoros importantes.
Hace tres días que me despierto con uno de estos recuerdos.
Habíamos alborotado todo el aeropuerto de Miami con nuestras risas y comentarios adolescentes. Con el 11-9 las cosas se habían puesto complicadas en la tierra del Tío Sam y migraciones estaba más jodida que nunca.
Papeles y más papeles, cartas de recomendación, certificados, permisos, más papeles, cuatro adolescentes, mujeres, viajando con un adulto, hombre.
Nos hicieron pasar a una sala que pensé que sólo vería en las películas, donde nos interrogaron sobre absolutamente todo. No entendían nuestras explicaciones, nos advertían de los peligros, "¿qué les decimos a papi y mami si a la nena le pasa algo?"
Horas de incomprensión, de malos entendidos, de broncas e interrogatorios. Perdimos el vuelo.
Cuando se hubieron aclarado las cosas (o les ganamos por cansancio, nunca entendí bien), salimos a completar  el siguiente tramo de operaciones burocráticas para seguir viajando.
Al pie de una escalera mecánica que descendía hacia un nuevo piso lleno de empleados latinos que por locatarios creían tener el derecho de tratarnos despectivamente por ser extranjeros, había un hombre cumpliendo sus funciones.
No hablaba, simplemente sostenía un papel idéntico al que debíamos tener para ingresar al área, con una frase escrita a mano sobre el impreso: "show me this" y abajo, garabateada, una cara sonriente :)
Devolverle la sonrisa con una en nuestros rostros era inevitable.
El efecto causado por este hombre en nosotras, luego del tedio de la retención migratoria, fue casi balsámico.
Entre conversaciones nerviosas, apuros por encontrar el papel solicitado y pasos acelerados, sonreímos ampliamente al pasar por su lado.
Casi diez años después, el garabato de la sonrisa, el detalle mudo de aquel funcionario que con buen humor y disposición nos indicaba el camino entre tantas personas en tránsito, reaparece misteriosamente en forma de recuerdo.
Y decido tomarlo como una señal, igual de misteriosa y simple.

3 comentarios:

g. dijo...

Recuerdo ínfimo:
- Una vez estuve en el borde de la lluvia, en Brasil. A diez metros de mí, llovía con gran intensidad, como cortina, pero donde yo estaba, no.

Dato inútil:
- Gdansk, hoy es una ciudad en Polonia, que hasta hace sesenta años era Danzig (muy famosa), alemana. La eurocopa se juega en Polonia-Ucrania, y la selección de alemania concentra en Gdansk. Aunque estoy seguro que le dicen Danzig, ¿habrá algo ahí?

Eclipse dijo...

adoro esto.
y te extrañaba!
me encantó el dato inútil

Lluvia Canina dijo...

contá más cosas sobre viaje que me intrigó!