miércoles, 6 de abril de 2011

In Memoriam

Lo vi ahí, a unos cinco metros, despidiéndose, guiando cual maestro de ceremonia el silencio de la escasa concurrencia.
De frente al nicho cerrado, la cara levemente inclinada y los dedos de la mano derecha sobre los costados de la nariz, a la altura de los ojos. No sé bien si lloró. Mi cabeza estaba ocupada tratando de enviar absurdamente mensajes telepáticos, gritos de ánimo, caricias.
Se despidió de ella y sólo de ella. Cuando hubo acabado enderezó la cabeza y se apartó de la gente. Pasó a mi lado y como si estuviésemos sincronizados, salí calmadamente a su encuentro, le rodeé el torso con mis brazos y continuamos la caminata juntos, sin detenernos hasta el pie de una escalera.
Hace tanto que sabemos nuestro íntimo código de silencios que no hubo necesidad de nada más.
La gente se fue, quedaron los necesarios.
En mi memoria la imagen del hijo diciéndole adiós por última vez a su madre.
Quedó también la estela de esa despedida conmovedora, de esa suspensión en el tiempo y la pregunta gaseosa que flota sin que nadie se anime a formularla. No sabremos nunca quiénes la quisieron de verdad o si de verdad alguien la quiso.
De todas formas, esto va In Memoriam.

4 comentarios:

·Geo·ligne· dijo...

Hacía tantísimo no pasaba y me encontré todo cambiado.

Ahora me voy a tener que poner al día.

Un abrazo grande niñita :)
.

diana moreno dijo...

muy bonito texto!

Scarlett DuBois dijo...

Que en paz descanse. Vivirá a través de las palabras.

♕A L A S A L V I E N T O H♕ dijo...

quedara presente siempre nadie lo olvidará
besos <3