viernes, 11 de junio de 2010

Accidentes

Diario de viaje IV
4.06.10  -  00.20 hs
Hospital Velez Sarsfield


Miro hacia arriba. Las paredes no son blancas, el techo no es blanco. Las sábanas no son blancas y el piso definitivamente no es blanco, las enfermeras no visten de blanco. Nada es blanco, excepto la soledad que me invade las venas, en gotas apenas dispensadas de suero,  que caen lentamente, como los minutos, como las esferas de agua que no pueden salir de los ojos pero de todas formas caen y pesan.
Todo es lento. Estoy inmóvil y pienso en el poema de Plath, siento ir y venir personas que no distingo entre enfermeras, parteras, ginecólogas u operarias.
Escucho a Tinelli, me río un poco hacia mis adentros pensando en que es el colmo, como si me faltasen torturas esta noche. Escucho el noticiero, el apagón en el barrio de Flores, a donde tendrá que volver mi amiga en quién sabe cuántas horas. Me preocupo. Les digo a ellas que coman, pienso en sus cuerpos distintos pero iguales al mío, cansados, con necesidades horizontales, con hambre, algo de nervios. Coman, por favor coman que yo tengo para rato.
Y ese líquido transparente en que pongo mi confianza para levantarme y pasar la noche. Cada tanto cierro los ojos y siento la vergüenza, los ojos de muchos otros clavados en mí, en los rastros que fui dejando, en mi cara pálida.
Nada es blanco. Necesito blanco, desinfección visual, asepsia, necesito blanco y sequia, ausencia completa de fluidos.
Estoy boca arriba y solo pienso en el blanco, comparando las vigas del techo con mi ideal de habitación. Trago y vuelvo a tragar nervios, dudas, miedo.
Cada tanto sabemos si calificamos o no para una maratón de fortaleza. Yo creo que sí. Acostada boca arriba con una aguja que ocupa un tercio de  mi antebrazo y sobresale como si fuese un tendón más, creo que sí. Sobrevivo el instante, agradezco mi costumbre de soledad que me ha enseñado a ser sola conmigo.
Sobrevivo el instante, luego vivo.



Diario de viaje V
5.06.10
2:13 am

Lucía:
La buena noticia es que creo que la medicación empezó a hacer algo de efecto. La mala es que al pasar todo el día sola, me bajoneé muchisimo, pero ahora creo estar mejor, al menos ya me voy a dormir. Esperé hasta ahora para tomar la pastilla.
Fui al lavadero e hice algunas compras. Traje papel higiénico, pan, queso, suplementos para mi mal y alguna otra cosa de comer. Así que estamos cubiertas para atrincherarnos este finde.
Me pasó algo muy extraño... ¡creo que se me voló la toalla! fui a buscarla esta noche para bañarme y no estaba, tuve que fijarme si tenías una que pudiera usar. ¡Qué vergüenza!
Espero haya estado genial la noche y estar yo mejor mañana. Dejo la cartita al cuidado de pie grande, me voy a dormir porque no doy más de sueño.
C.


[mail posterior de Lucía:]
Esto me hizo acordar a tu episodio con la toalla, aunque odio al puto de Liniers.


6 comentarios:

Pablo Nuñez dijo...

fuerza hermana! te quiero mucho! mil besos llenos de compañía.

eMiLiA dijo...

La noche boca arriba y la interminable espera.
Claro que calificamos para una maratón de fortaleza y si no te es suficiente con la tuya - que a las claras tenés -, te envío un poco de mi parte.

Un abrazo!

Estrella dijo...

Pobrecita, eclipse! Pedí socorro!!

lara dijo...

Qué interesante, cómo la mayoría decimos cosas como "que feo esto tan blanco, parece de hospital" y sin embargo, estando allí nos parece esencial... lo sé porque tb me tocó, hace tiempo.

Abrazo grande, mejoresé!

Dolores Eidán dijo...

Ai muchacha,
intentemos una vez más esto de mandar un abrazo por esta vía tan impersonal, quizás los ceros y unos se apiaden esta vez y dejen llegar un poco del calor que te quiero regalar.

Dar sepultura a las expectativas y aceptar lo que quiere venir son mis palabras hoy...

Ahí va el abrazo más largo, silencioso y contenedor que esperás...



[Llegó?]

ÓNIX dijo...

Un abrazo desde mi rincón Eclipse...

Besitos...