domingo, 25 de mayo de 2008

Aún hay cuerdas

Los resabios de una náusea adolescente se estrellan contra esta marea inservible de recuerdos. Tengo en las manos nada más que un manojo de posibilidades, casi formulitas de acción para esas situaciones boludas que cada tanto se presentan.
Arriba de aquel bondi interdepartamental no sentí náuseas, pero ahora que revivo las escenas me da algo más que eso. Y ni siquiera era tan adolescente.
Ahora, como entonces, hago listas y listas y listas y me gusta tachar lo hecho, garabatar lo anulado, subrayar lo pendiente. Hago listas.
Con eso me conformo; no salgo a la calle a buscar nuevas aventuras, nada más los puñaditos de letras unas debajo de las otras, esperando ser constatadas, tachadas, borradas, subrayadas.
Capaz en la calle me espera el príncipe, algún amigo de otros tiempos, las voces de los que perdí, fui dejando en el camino, las tardes de bancos de plaza, de confesiones estúpidas, de niños que no eran míos. Pero toda esta infancia que me arde en la cara, toda esta ironía cruel de la inundación me devuelve a aquella cita a ciegas y me quedo sin saber qué me depararía salir.
Todavía hay algo que me ata a esta niebla de inseguridad y frío.
La náusea misándrica viene ahora, recién ahora, cuando es demasiado tarde.

2 comentarios:

Jimmy dijo...

Hola, aquí les dejo mi blog de diseño, me gustaría que pasen y me digan que onda ;-), saludos!

http://lacosanostra.totalh.com

Quijo dijo...

Dice un dicho muy conocido que la vida es eso que pasa mientras nosotros hacemos otros planes, tus litas, nuestras listas quizá sea eso....y eso quizá sea la vida, o ¿tal vez no? ¡Quién sabe!