martes, 2 de octubre de 2007

Las pestes de la primavera


La gente
acarrea sus costumbres
como quien tira la ropa sucia
a un canasto.
Montevideo atardece todos los martes,
desde muy temprano,
abre esa esquina
donde apoya la cabeza un bar quejumbroso
y me empuja hacia arriba,
hacia las nubes de baldosas.

Un cielo prestado
es todo lo que me queda en los bolsillos.

La gente cambia la ropa de canasto
pero no sus costumbres.

Hoy preferiría
que fuera un martes de aquellos
en que te enseño palabras desde lejos,
en que me muero sin ganas
de decidir
o de decir
que muero.

Setiembre, 2007

5 comentarios:

Asterión dijo...

Veo que has cumplido. Dijiste que ibas a escribir y lo has hecho.
La imagen de Montevideo que lográs es justamente como la imagino a través de tu poesía: crepuscular, grande, lejana. La ciudad aparece en tus poemas, y como diría Huidobro de la rosa: no cantás la ciduad, ella se construye en tus poemas.

meirlauquen dijo...

Preciosas palabras , para beberlas de a poco , como invitando al martes , con una copa de vos .

Quijo dijo...

Si muy bellas palabras...y tan ciertas! La costumbre es eso que queremos quitarnos de encima, eso que llamamos monotomía, pero sin lo que somos incapaces de vivir...ya que al fin de cuentas, el ser humano es un animal de costumbres...¿nos vemos el próximo martes? :P

Eclipse dijo...

Gracias por sus comentarios.
Me encanta esta complicidad, queridos lectores, que vamos teniendo al punto de que me siguen la corriente con esto de los martes, que es ya un símbolo en lo que escribo.
Un día, un episodio que es único e infito a la vez, que me trae recuerdos "en los que una suerte mejor me conoció"... El martes es el encuentro con la palabra, las charlas fugaces con un Loco que no aprende más que el silencio no alcanza.
Tendré cita especial para el que quiera todos los martes

weas lokas! dijo...

la gente y sus costumbres no?
pues creo que aqui y alla es algo parecido, en todos lados esta esa gente!...

cuidate!
bye*