domingo, 14 de octubre de 2007

Encuentros

Creo que ya fui esa capa de polvo en los cajones. Hoy me siento tan anciana.
Anciana y solitaria, como una proyección de mis siguientes días.
Leo en los gestos de personas desconocidas los lenguajes del invierno que se agota, la porfía de las mañanas que no escuchan el despertador, los hombres sin rostro que entrechocan sus hombros.
Tengo un funeral en la garganta, una lluvia sin reservas para una nueva noche. Tengo esas historias que renovamos cada tanto dentro de las mangas. Efectivamente, vengo de un encuentro apenas planeado que hace cosquillas en mis talones porque recuerda viejos tiempos.
Nada como una nostalgia amputada. El olor a sinceridad me embriaga y no puedo más que escupir las mismas novedades de siempre, enmudeciendo de a ratos, tejiendo silenciosamente los planes para la próxima semana.
Hoy me siento tan anciana. Tengo esas arrugas invisibles de la memoria y esa certeza del tiempo que se traga mis hábitos y mis sonrisas.

3 comentarios:

Asterión dijo...

No puedo decir otra cosa: tus textos me encantan, exudan nostalgia; y en términos formales, una frescura pocas veces vista.

Su dijo...

Me encantó!... besos y abrazos

Erranteazul dijo...

Sin duda debe ser un malentendido. Sí, de seguro un malentendido. Pero si fuera cierto, anciana jóven o jóven anciana, tu post es encantador. Esas letras acusan una lozana ancianidad, pero también una fresca madurez. Un nuevo placer.

Me encanta Valizas!!!