sábado, 17 de marzo de 2012

Mosaico

Cerca de la estación de Floresta, al otro lado de las vías, dos hombres y un niño están subidos a un andamio.
Trabajan desde hace días en un mosaico enorme en una pared.
Las piedritas de colores parecen titilar con el resplandor de la tarde, con ese sol que se duerme entre los vagones.
Alcanzo a ver unas personas en el colorido muro, con fascinación descubro una bandera uruguaya, con fascinación observo al niño alcanzar materiales a los adultos.
El tren arranca y mi sonrisa se convierte en nostalgia.
Me dan ganas de saltar a las vías, cruzar y ensuciarme las manos y el corazón en el trabajo ajeno.

3 comentarios:

Catalina tenía la rutina... dijo...

Sos tan linda, Carito.

Yo sos de acá, no tardes en volver!

Catalina tenía la rutina... dijo...

YA* sos de acá!

Pou dijo...

imposible ensuciar ese corazón!

(salgo mucho a veces vuelvo- como el tema de catupecu)