lunes, 9 de febrero de 2009

Sala de espera

Me espera, ancha y tibia, para que espere, entre en el trance de quienes están paso pero se estacionan en un pedacito de vida.
Otros respiran conmigo, dormidos en el calor indeciso de la noche, amarrados a una esperanza, interrogados de cerca por la oscuridad leve del recinto.
Muevo, me muevo, no puedo estar quieta. La sala de espera es tanto silencio entrecortado por comentarios profesionales y conversaciones cotidianas, es tanto silencio de abrir ascensor, de escuchar chusmeríos parciales, es mirar las lucecitas oscilando entre el SS y el 5, de arriba a abajo, toda la noche, las páginas del libro de toda la noche en ascensor, el libro leer, levantar la vista, el ascensor, la noche.
El mobiliario no puede ser movido, ordenan prolijísimos carteles que no huelen a hospital. El mobiliario es cómodo e inapropiado, es de color, es suficiente y un poco cómodo. La sala es una habitación, ni grande, ni chica, la vista la abraza cansinamente, la estudia como una actividad más después del desgano para leer o escuchar música. A simple vista es un lugar, pero si los ojos miran hacia arriba, se posan en la franja vacía previa al techo, en el techo mismo, ese rectángulo blanco y limpio... es espacio. Arriba espacio, espacio contra lugar, lo definido por el mobiliario, los bultos que respiran en la penumbra, las sombras, la luz del escensor, la música tenue que viene de algún sitio, las voces hechas susurro. Todo lugar. Arriba, espacio, blanco, donde el aire puede dar piruetas a su antojo, puede moverse libre entre blanco, techo, pared, al límite de los primeros carteles y los marcos superiores de las puertas.
Y afuera, también esperando, el árbol parece un ser animado más, la copa desde arriba, una masa verde, músculos recubiertos de piel verde, articulaciones, algo que respira bajo la luz de sodio. Espera en la calle, acompaña el silencio de la sala, respira como los bultos, que son personas que duermen. Respira como respiro, confundida, pensando, pensando sin poder dormir, pensando demasiado, pensando distraidamente, por vicio, por necesidad, por complicación, por manía.
Espero. Parece que siempre estuviera esperando el relevo.

16 comentarios:

Verònica dijo...

La vida es una gran sala de espera no?? hace años que dan vuelta esas palabras en mi cabeza...
Los mùsculos recubiertos de piel verde, me encantò que escribas eso para decir "el àrbol", un beso.

yo mismo dijo...

a mi a veces me da la impresión de que, en realidad, las salas de espera no esperan a nadie, que sólo son lugares de incomodidad permanente, de miedos seguros, un lugar donde poder prepararte para una realidad cruel o no, para una felicidad cumplida o no... me gustó el espacio, el árbol... me gustó.

un beso.

El león dijo...

y si, todo es espacio... todo es algo... bah, en realidad todo son muchos algos, todos los algos... ya me perdí :P
creo que tendríamos que venir con un tatuaje en el brazo o en algún lugar mas conveniente y que dijera ''pensar es perjudicial para la salud'' por lo menos para que muchas veces no le demos tan duro

un placer pasar por acá

Edu dijo...

Muchas veces esperamos lo que nunca va a llegar. Esperas vanas

Saludos

g. dijo...

Gran texto, uno espera contigo algo que no llega... Y eso nos deja esperando.

Qué lugares extraños que son los hospitales.
Qué lugares feos en los que todos esperan. Los familiares mejorías, los trabajadores el fin del día, los enfermos esperan todo y más.

Gran texto.
Espero que se mejore, Botija, eh.
Besos.

PD: Te falta "El Espectro (II)"... je... Siempre voy un paso adelante a vos, niña. Otros besos.

Jor dijo...

Las esperas... sea donde sea la espera es una tremenda porquería. Uno puede elegir como esperar, pero de todas maneras, esperar es malo...

Me encanto como describiste el techo, blanco...

Que mas decirte amiga, si te admiro tanto, tanto.


Un abrazo gigante y un te amo mas grande todavia

Le Petit Prince dijo...

La espera desespera, pero no hay nada mas lindo que cuando termina

Perra_Laika dijo...

esperar es una virtud, no? yo de eso no entiendo nada.

Eclipse dijo...

Vero: si, lo es, pero eso confunde. me encanta que te haya gustado esa imagen, porque así veía yo al árbol desde un cuarto piso, busqué mucho la forma de expresarlo.

yomismo: espera como preparación... interesante!

elLeón: jajaja, si, es perjudicial apra al salud a veces, pero no podemos evitarlo...

Edu: quizás el significado de la espera lo comprendemos más tarde... no sé.

g.: son lugares extraños, sí, te faltaron los ascensoristas... todavía estoy obsesionada con el tema.

jor: el techo, blanco, blanquisimo rectángulo blanco, tan distinto a mí.

Le petit prince: si, uno espera que termine algún día... y así el ciclo.

Perra_Laika: si, la paciencia es una gran viertud!

Efecto Red dijo...

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Pyscho Poet. dijo...

La espera vale la pena, a veces llega un poco tarde, pero lo vale.

Dale Caro, que se puede, vos podes.


Abrazo!

markin dijo...

de algún estamos esperando ese algo que en muchos casos llega de buen modo, y en otros del modo malo.

Ahì, en ese lugar en que no pasa el tiempo... o el tiempo pasa por encima nuestro.

Incluso asì, todo ese acontecer, es vida.

Martín dijo...

Tener blog un blog es como tener una fiesta que permanece abierta. ¿Para qué alquilé tantas sillas?

Juan Pablo López dijo...

Buscáte algo pa distraerte, mientras tanto.

srta. Sinsentido dijo...

Detesto esperar, por eso me engaño y hago como si estoy donde debería estar mientras llega lo otro... tonterías mías.

Saludos!!

Ella dijo...

Detesto las esperas, sobre todo si es una sala. Las esperas oprimen el pecho y entrecortan la respiración.