el suelo que lamía mis piernas
cuando un color desconocido
me ensangrentaba de otra.
Unas manos susurran
a una piel ajena,
aprovechando el silencio del alcohol,
la noche
y quizás el miedo.
Tengo veinte años incumpliéndose en la esquina,
la madrugada fría
acorralando el trote del desvelo.
Tengo un sabor
a fruta robada
en las mejillas.
cuando un color desconocido
me ensangrentaba de otra.
Unas manos susurran
a una piel ajena,
aprovechando el silencio del alcohol,
la noche
y quizás el miedo.
Tengo veinte años incumpliéndose en la esquina,
la madrugada fría
acorralando el trote del desvelo.
Tengo un sabor
a fruta robada
en las mejillas.
5 comentarios:
Muy lindas palabras...
No es tarea fácil escribir un poema, y te felicito por lo hecho...
Quería, sin compromiso, que visites mis dos blogs, a ver que te parecen. Uno es
www.cuarto-menguante.blogspot.com
el otro es de cuentos;
www.el-colectivo-imaginario.blogspot.com
Abrazo fuerte
Gastón Martorelli
Desde una terca ventana ,
la Muerte
otea posibilidades.
Resbala en
mejillas lamidas ,
esconde su grito
en la copa .
Tiene pequeños
triunfos ,
se solaza
en las brumas
del no ser .
Hoy tropezó
en una baldosa floja .
Puteó largamente a
la lluvia
que mojó desde abajo
su cofre
de cenizas .
Meir , 9/11/07
Hermoso poema...
Hiper identificada me siento...
Un abrazo!
Meir: gracias por regalarme ese poema en los comentarios, realmente captaste la esencia de muchas de mis manías recurrentes y lo que escribo.
Jor: vaya a saber lo que te ha pasado. Si es la palabra "invasión" lo que te identifica, hablamos en la misma lengua. A veces es tan complicado ser mujer!
La ansiedad de vivir intenso en un instante, sin saber aùn que todo tiene su tiempo y llega a su tiempo.
Mi beso.
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