miércoles, 13 de junio de 2012

Enigma

«Me hace falta un poco de coraje para dejar de ignorar tu presencia a cientos de kilómetros, M.
No te conozco casi y es como si siempre te hubiera tenido al lado. Apenas me conocés y es como si pudieras leer mi mente.
Y así, tiempo después que dejé de buscarle un sentido a los malos tragos que tuvimos que pasar, de nuevo tu insomnio te impulsa a buscar mis ojos en estas mañanas que sabés no puedo hacer otra cosa más que estar de este lado. Porque ya se siente el calor pero las vacaciones aún no comienzan, porque tengo una especie de destino de oficina como vos decís que tenés destino de diván.
Sos un enigma.
No entiendo tus sufrimientos, tus vicios, tus jaulas.
Sin embargo doy señales de vida, para que no creas que tengo algún propósito demoníaco en tu contra. Cada momento de conexión invisible con tu insomnio me ha hecho feliz. A este pobre tipo que titubea siempre, que necesita pruebas todo el tiempo, a este ser que has visto desnudándose el alma durante meses a tu favor, lo has hecho feliz.
Pero ahora somos otros, amamos otras cosas, otros rituales han venido a salvarnos la vida y aunque cada tanto damos manotazos de ahogado a través de este océano Atlántico invisible, no somos más que fotografías sin rostro en el álbum de un año que se acabó hace rato.
Y aún así, querida M... aún así te nombro en esos términos, aún así me intrigan las formas de tu rostro tras la inicial de tu nombre, como quien descubre un perfume exquisito y quisiera seguir el rastro hasta su portadora.
Aún así...»

Miranda no tiene sueño y escribe cartas

lunes, 11 de junio de 2012

Nada que agregar

"Siempre es levemente siniestro volver a los lugares que han sido testigos de un instante de perfección" 
Ernesto Sábato -  Sobre Héroes y Tumbas, 1961




Iba a escribir algo, pero me ganó el epígrafe.

Qué más elocuente. Quién que no haya sentido eso mismo, esa tendencia siniestra que a veces nos lleva, inconscientemente, a recorrer ciertos lugares cargados de recuerdos. Tendencia suicida, si se quiere, cuando esos recuerdos son de instantes de perfección que nunca jamás volverán.

Volverán otros, quizás camuflados de felicidad, pero esos no, y quizás por eso mismo queden los lugares impregnados de una estela mágica que nos retuerce el alma cuando osamos adentrarnos en su territorio.

Lo perfecto es eso inasequible que quedó en nuestra mente y salvaguardamos de cualquier mancha que acontecimientos posteriores puedan arrojar.

Nada que agregar...

viernes, 8 de junio de 2012

Pasa...

Cuando damos todo, aunque no lo hagamos esperando algo a cambio, se siente una punzada dolorosa en el estómago si el saldo de esas relaciones es la nada misma. O peor: el silencio.
Después de varios años de silencio, alguien te jura muchas cosas que hacen que cambies de opinión acerca de ese saldo nulo. Incluso que recuerda, sin parpadear, la fecha de tu cumpleaños.
Pero pasa el día, los días, las semanas y de nuevo el silencio lo abarca todo.
Vos pensás de nuevo en esa nada y le buscás explicación.
Pero es tan, tan, tan, tan, tan, tan, tan absurda... que te quedás leyendo diarios viejos con una media sonrisa.

martes, 5 de junio de 2012

:)

Ya lo dije acá alguna vez: colecciono datos inútiles. Pero también recuerdos ínfimos, detalles mínimos que guardo en la memoria como si fuesen tesoros importantes.
Hace tres días que me despierto con uno de estos recuerdos.
Habíamos alborotado todo el aeropuerto de Miami con nuestras risas y comentarios adolescentes. Con el 11-9 las cosas se habían puesto complicadas en la tierra del Tío Sam y migraciones estaba más jodida que nunca.
Papeles y más papeles, cartas de recomendación, certificados, permisos, más papeles, cuatro adolescentes, mujeres, viajando con un adulto, hombre.
Nos hicieron pasar a una sala que pensé que sólo vería en las películas, donde nos interrogaron sobre absolutamente todo. No entendían nuestras explicaciones, nos advertían de los peligros, "¿qué les decimos a papi y mami si a la nena le pasa algo?"
Horas de incomprensión, de malos entendidos, de broncas e interrogatorios. Perdimos el vuelo.
Cuando se hubieron aclarado las cosas (o les ganamos por cansancio, nunca entendí bien), salimos a completar  el siguiente tramo de operaciones burocráticas para seguir viajando.
Al pie de una escalera mecánica que descendía hacia un nuevo piso lleno de empleados latinos que por locatarios creían tener el derecho de tratarnos despectivamente por ser extranjeros, había un hombre cumpliendo sus funciones.
No hablaba, simplemente sostenía un papel idéntico al que debíamos tener para ingresar al área, con una frase escrita a mano sobre el impreso: "show me this" y abajo, garabateada, una cara sonriente :)
Devolverle la sonrisa con una en nuestros rostros era inevitable.
El efecto causado por este hombre en nosotras, luego del tedio de la retención migratoria, fue casi balsámico.
Entre conversaciones nerviosas, apuros por encontrar el papel solicitado y pasos acelerados, sonreímos ampliamente al pasar por su lado.
Casi diez años después, el garabato de la sonrisa, el detalle mudo de aquel funcionario que con buen humor y disposición nos indicaba el camino entre tantas personas en tránsito, reaparece misteriosamente en forma de recuerdo.
Y decido tomarlo como una señal, igual de misteriosa y simple.

lunes, 4 de junio de 2012

Inmóvil

La taza con agua en una mano y la noche que se cae en bostezos.
El humo vibra al ritmo de una canción inventada, de esas que se dibujan en las noches de insomnio en tu cabeza, moviéndote imperceptiblemente los más íntimos rastros de conciencia.
La taza roja sigue sostenida por mero reflejo, con agua de la canilla, esperando que el cigarrillo se sumerja y se extinga el humo que le hace honor a la lluvia.
Tanta mirada ingenua viendo el agua correr y ahora, estancada, el agua tiene un destino de ceniza más gris que los pensamientos de estos últimos días.
Como despertando de un trance místico, la mano aparta la taza de su inmovilidad decidida y deja caer el agua que se pierde entre la rejilla brillante de la pileta.
Es tiempo de viajes oníricos, al fin, pero la canción inventada no se extingue, ni las ganas, ni la mirada puesta en un punto fijo, secretamente moldeado para ser destino.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Último día

La tarde se iba cayendo boca a boca.
Él decía que no dejaba de sentirle gusto a sangre a todo. Me cuenta cosas. Nos miramos en silencio mientras me ilumina el cielo nublado en el balcón.
Me compra un helado.
La tarde no quiere que camine hacia abajo, hacia el calor del subterráneo, hacia la boca de concreto que me escupirá y me volverá a tragar y vuelta a escupir hasta que finalmente abandone la ciudad.
Y esa tarde tiene un sabor indescifrable, quizás, imaginariamente, sea gusto a sangre también lo que yo siento. Sangre en la boca por una batalla perdida más contra el tiempo.

sábado, 12 de mayo de 2012

Viajar sin moverse, pero viajar

Casi por casualidad comencé a dedicarme a trabajar enseñando mi idioma a extranjeros.
Parece que fue ayer, pero en verdad empezó hace mucho tiempo y guardo recuerdos de todos y cada uno de mi alumnos.
Casi por casualidad descubrí en esto una vocación, un talento que nunca creí que tuviera y no es simplemente la enseñanza. He trabajado gratuita y remuneradamente y además de las clases curriculares he dado todo de mí para integrar a estas personas en mi medio social, hacerlos conocer mi país, mis amigos, sitios de interés.
De a poco, como es común en esta pequeña ciudad, los círculos se fueron entrelazando, empecé a conocer extranjeros amigos de mis alumnos, amigos de mis amigos, gente a la que nunca di clases, uruguayos a través de extranjeros y así toda suerte de combinaciones.
Hoy en día me junto en reuniones, fiestas, bienvenidas, reencuentros y despedidas en que se mezclan los idiomas, las risas tienen diferentes acentos y las experiencias nunca se agotan.
De a ratos me siento una extranjera en mi propio país... de a ratos me siento cosmopolita sin haber salido del continente.
Siento que he "viajado" más en estos últimos dos años que algunas personas que conozco que se pasan de aquí para allá.
Y si bien me dan muchas ganas de tomarme un avión hacia el viejo continente o cualquier otro sitio, me siento privilegiada al poder ver mi ciudad con otros ojos, al saber, conocer y experimentar sentires de diferentes partes del mundo, experiencias distintas, corazones y cabezas que se entregan con todo en su diversidad.
Sí... pienso en ese maravilloso personaje que es Traveler, en la ironía de su nombre y me siento un poco así, a veces.
La travesía a veces tiene pies de cemento y corazón con alas...

miércoles, 2 de mayo de 2012

Agonía

Dibujo mujeres inválidas.
Se amontonan en la libreta de bocetos.
No quiero decir nada con las mujeres inválidas. No es un discurso feminista, no quiero decir nada de traumas sobre mi cuerpo, no quiero transmitir dolor, no busco impactar.
Creo que estas mujeres inválidas, mutiladas, con cuerpos deformes, no son más que la personificación de un yo creativo en agonía.

domingo, 29 de abril de 2012

Autorreflexiva y otros autos




Cada vez me cuesta más escribir. Al final no era como andar en bicicleta. Eso que dicen, que nunca se olvida.
Siento que tengo que aprender demasiadas cosas nuevamente para volver a escribir, para autosatisfacerme no sólo por el  mero hecho de realizarlo, sino por los resultados.
Entre las varias lecturas que tengo a medias, para momentos donde el insomnio se vuelve monstruoso, está una escueta biografía de Dalí que me rescató Tintin de una mudanza y trajo en su último viaje a esta orilla. No es un buen texto pero al margen de ello, me he quedado colgada de la historia que el pintor compartía con su antepasado Van Gogh: ambos tenían un hermano muerto al que no conocieron y que llevaba su mismo nombre.
A diferencia del francés postimpresionista, Salvador intenta socavar esta condición haciendo esfuerzos por matar de una vez a ese hermano que parece querer reencarnarse en él una y otra vez, para llenar la desolación de sus padres.
Encuentra en la "paranoia-crítica" una salida, una sublimación (para usar un término psicoanalítico, ya que él mismo está empapado de teoría psicoanalítica) que termina llevándolo a la fama, quizás más por su actitud tendiente al escándalo que por su obra misma.
Y es esta postura egocéntrica lo que me ha llamado la atención. Dalí no torna su condición de artista en la de un mártir y no adopta una pose de artista desinteresado. Otra prueba más de que las circunstancias no nos determinan. Mientras Vincent padece, Salvador disfruta. Mientras Vincent enferma y vive en la miseria, Salvado hace dinero y se siente satisfecho consigo mismo.
Y todo esto me ha generado la idea siguiente: debo abrazarme a mí misma más seguido. Hacerme mimos, poner mi ego por delante.
O no. Pero es una idea tentadora para probar. No ser mártir, trabajar, creérmela un poquito.
Quizás desaprender también ayude a construir caminos nuevos.
Mientras tanto, trataré de regocijarme en las pequeñas alegrías de noches compartidas con amigos. En los perfumes del verano que regresan para sorprenderme, en todos esos acentos que me hacen sentir cosmopolita sin salir de mi ciudad. Disfrutar que podemos jugar al "caño mata" con una tapita de plástico, a las tres de la mañana en medio de una calle de la Ciudad Vieja.
Y reírme de mi misma al darme cuenta que convivir más de un día con Nerea hace que utilice términos y conjugaciones verbales de nuestra Madre Tierra.

Ostia!


----ah, y gracias a una amiga de Cata estoy leyendo esta maravilla----

lunes, 9 de abril de 2012

Noches de esas

La luna nos persigue mirando fijamente dentro del taxi. No ha parado de mirarnos desde que salió, grande y hermosa, asomándose entre los edificios del Parque Rodó.
No lo sabemos en ese momento, pero nos esperan días contradictorios, de reír y llorar a la vez, de cercanía y distancia en palabras, personas y momentos asítodojunto casi sin tiempo para respirar.
Yo creo que algo se puede intuir, mientras la luna claustrofóbica se despereza en un cielo negro casi sin estrellas y nos sigue hasta que cruzamos el umbral.
Y yo te pido que me digas cuál te gusta más, hablándote de las casas sobre la calle Canelones y vos me señalás a mí. Y ahí capaz me acuerdo de la luna de la noche anterior, testigo del amor en el asiento de atrás del taxi, y no digo nada. Ese poder selénico me embriaga y sólo atino a sonreír, descolocada por el comentario, mientras busco un foco blanco por entre los edificios.
Premoniciones cumplidas aparte, el domingo espera a que llore, para irse dejando la carga de una semana a estrenar.

lunes, 26 de marzo de 2012

Pequeño manifiesto nocturno

No quiero ser literatura. No quiero permitir que me descuarticen sobre una mesa de disección (mucho menos sin la conjunción de un paraguas y una máquina de coser).
No quiero que digan que me conocen aquellos que lean mi nombre en las tapas de libros o lo oigan en boca de otros. No quiero que me lean en las escuelas. No quiero que me encasillen en movimientos, generaciones o alias.
Quiero que me lea el que tenga ganas, quiero que cierren bruscamente un libro o un blog si no les gusta, quiero que copien un fragmento y lo atesoren en cualquier lugar que les convenga.
Quiero que en una conversación cualquiera, un desconocido se acuerde de un verso que me leyó hace tiempo, aunque no recuerde, siquiera, mi nombre.
No quiero ser literatura.

sábado, 17 de marzo de 2012

Mosaico

Cerca de la estación de Floresta, al otro lado de las vías, dos hombres y un niño están subidos a un andamio.
Trabajan desde hace días en un mosaico enorme en una pared.
Las piedritas de colores parecen titilar con el resplandor de la tarde, con ese sol que se duerme entre los vagones.
Alcanzo a ver unas personas en el colorido muro, con fascinación descubro una bandera uruguaya, con fascinación observo al niño alcanzar materiales a los adultos.
El tren arranca y mi sonrisa se convierte en nostalgia.
Me dan ganas de saltar a las vías, cruzar y ensuciarme las manos y el corazón en el trabajo ajeno.

sábado, 25 de febrero de 2012

In memoriam

Venías a casa porque sí, tomabas mate con papá y mamá y me traías "pastillitas con varicela", como vos las bautizaste, y yum-yum.
Me sentaba en tu falda, me hacías reír, me hablabas con tu voz afónica, me viste nacer y crecer.
No olvido tu voz llorosa en el teléfono aquel día en que te pedí que fueras mi padrino de hecho, con la niñez revoloteando por mis venas.
La vida te puso a mi lado desde la panza de mamá. Anda por ahí esa foto en que yo, demasiado pequeña para recordarlo, me río en tus brazos mientras me alzás por los aires.
Dejamos de vernos tan seguido y, es raro, pero un amor muy grande hace que ahora que te fuiste para siempre no pase un día sin pensar en vos.
En tu voz particular. En millones de detalles que acarreaban sonrisas.
Incrédula y triste, busco la paz en los recuerdos de tiempos mejores, de familias enteras, de compartir amistades y juegos y charlas porque sí.
Busco alguna forma de que no se me olvide tu cara, tu sonrisa tan linda, tu olor a colonia de afeitar, tu voz rasposa, tu cumpleaños...

domingo, 29 de enero de 2012

Ocasos

Adivino la súplica en los ojos de una mujer: "Salvame de este cuerpo, no quiero habitar más en él."
Retrocedo hasta las lágrimas, desando la memoria un año hacia atrás, recuerdo a esa otra mujer con ansias de liberarse de su cuerpo malsano, su redención del pasado abril, mi ausencia en su último cumpleaños.
El conejo blanco corre frente a mí con sus ojos desorbitados. Estamos llegando tarde.

jueves, 12 de enero de 2012

La Feliz

Le debemos algo al cielo nublado, tras los días que partimos como hormigas en busca de alimento para llevarnos a casa.
Apenas resguardados del frío, nos arrodillamos en una plegaria íntima para sanar los huecos que dejó la sal, un mar de hebras de somníferos, las lecturas voraces de los últimos días.
Las horas pasan con una parsimonia insoportable, sin cambiarnos el corazón ni las neuronas, sin renovarnos con un aire límpido o el olor marino que trajo la lluvia.
Me recuesto hondamente entre una naturaleza imaginada, salvándome con palabras de consuelo del encierro permanente y el ruido acosador del tráfico. El humo se pasea por la cornisa mientras cientos de pares de ojos se olvidan de mirar hacia arriba más que para escudriñar de reojo las marquesinas, en un afán implacable por disfrutar del ocio.
Mi ocio es pegajoso y duele. Atisbo un sol que se desarma ante las embestidas del viento y nos deja rápidamente un camino abierto hacia la noche.
Después no importan las luces artificiales, el ruido, las manadas noctámbulas contaminándolo todo.
Estiramos los brazos en la oscuridad con la espranza de tocarnos y cerramos los ojos al unísono. Sin ver nada, adivino dos sonrisas.

sábado, 7 de enero de 2012

Te caigo en suerte, me caes en suerte

Nos bajamos del cielo desmontándolo sin ganas, presas de un susto ficticio, como si se acabara la vuelta de la montaña rusa.
La tarde consiste en administrar cuidadosamente las sonrisas para que lleguen a la noche, para que nunca falte esa tibieza íntima de las amistades.
Pienso en otros eneros. Ellas fuman codeándose cada tanto en un sopor exquisito de nocturnidad, como si no se hubiesen bajado nunca del cielo.
Se escapa, quizás, el murmullo de un poeta que también supo de nubes.

A una y otra mano...

A una y otra mano, allí
donde me crecían las estrellas, lejos
de todos los cielos, cerca
de todos los cielos:
¡Cómo
se vela allí! ¡Cómo
se nos abre el mundo a través
de nosotros!

Tú estás
donde tu ojo está, estás
arriba, estás
abajo, yo
encuentro salida.

Oh ese centro errante, vacío,
hospitalario. Separados,
te caigo en suerte, me
caes en suerte, uno del otro
caído, vemos
a través:

Lo
Mismo
nos ha
perdido, lo
Mismo
nos ha
olvidado, lo
Mismo
nos ha -

Paul Celan
De "La rosa de nadie" 1963
Versión de José Luis Reina Palazón
Obras completas - Editorial Trota 1999

martes, 3 de enero de 2012

El agua de los aires acondicionados me hace llorar a gritos,

me agobia su intermitencia, su presencia sobre el suelo calcinante de cada vereda.
Las gotas esporádicas en mi cuerpo despojado, rastros del placer consumado por otros, residuo del fresco anhelado en esas caminatas insomnes por las calles de cualquier ciudad.
Desposeída de magia, transcurro, me deslizo, dejo la mente en blanco secarse de angustias, de la distancia que me separa de otros veranos, de los aniversarios nefastos que se celebran con el comienzo de año.
Cada charco es un funeral vacío. Sin embargo, no logro evitar chocar mi cabeza con las gotas que se suicidan cada pocos minutos. Quizás la añoranza de la lluvia sin el desparpajo del olor a óxido, quizás un motivo de queja insuficiente, vano, para contrarrestar mi feliz pasaje por otros mundos.

viernes, 25 de noviembre de 2011

Transilencios

«El silencio es como espuma fría en la playa, M.
Y decido empezar así la carta porque tengo la garganta llena de esa espuma, peor que si me tocara los pies desnudos en una orilla sin nombre.
Y es raro que el agua que dejamos correr bajo el puente se haya estancado, huela mal de a ratos y ahora se haya purificado tan milagrosamente. Quizás, después de todo, hasta celebre el silencio.
El agua que nos encuentra de nuevo en el andamio de tu insomnio y mis matinales obligaciones, el café de por medio, ese amargo gusto que quizás ambos creamos que saboreamos en simultáneo y compartiendo el paladar.
Por qué las noches, M. Por qué las noches como resaca de este océano me traen cual pergaminos en botellas esas palabras trasnochadas.
Debe ser que quiere invocar ese nombre nunca pronunciado y ese rostro y esas manos desconocidas en las mañanas más frías del invierno en este hemisferio, para que una oficina no se vuelva tan tediosa, para que aún tus desgarros y palabras dolorosas sean mi desayuno perfecto.
El silencio es esa niebla espesa que me envuelve al salir de casa camino al trabajo. Cuando menos lo esperaba, tu voz imaginada rompió su hilo sutil pero firme y de nuevo fuiste esa inicial que me trae las mayores alegrías.
La espuma deja un rato la orilla, me calzo, empiezo una caminata de regreso.
Que descanses, zigzag de trazos.»

Miranda no tiene sueño y escribe cartas

martes, 15 de noviembre de 2011

Abrir

"La primavera abre los párpados
en un Gibraltar de partituras"
Roberto Bolaño

Yo abro los párpados en la ciudad despierta que parece no tener párpados.
Yo abro los poros al sudor efímero de los subterráneos apretados y de los trenes largos.
Abro el décimo recinto de mi pecho ante la tibieza rosada de cualquier viaje.
Para encontrarme contigo, conmigo, con los aromas que me devuelven al lado del bien.
Para siempre ha valido la pena ese abrazo, el abrazo azul-viloeta en el jardín botánico, el abrazo color mandarina en la puerta de un edificio, el humo sobrevolando el ajuar de nuestra amistad, las cosas regadas accidentalmente sobre el cubrecamas. Les saco una foto, es nuestra. Somos nosotras.
Me espera la tarde de amor más larga y última, pero este aperitivo de amistad, este triángulo exquisito de palabras compartidas, los poemas de Bolaño que leo en voz alta en la plaza, toda esta soledad pisoteada por las dos almas que me dan la certeza de que las distancias son imposibles.
Pero y todo esto. Qué hace una niña de seudónimo perpetuo con todo esto que le inunda la vida.
Yo abro las ganas de no irme nunca de abajo del paraguas que me abrigó siempre.

"- Hola, soy Psichopoet, ¿de casualidad ustedes son Brindo por nosotros y Connotaciones?"
Ellas son hermosas, y yo feliz.

sábado, 12 de noviembre de 2011

Noches que la vida me debía

Polipoesía. Y el encanto de la tarde que se cubre de hormigas.
Baja el sol, baja la temperatura, las palomas también bajan a comer de una mano, baja el fruto de un árbol azul.
Y cómo la primavera pasa, cómo camina, renga de letras en mi boca, esta primavera lluviosa y con olor a poco.
Polipoesía. Un corazón enorme salpicado de miedos. Aparece la tarde, montaña de traspiés y sombras, aparece detrás de una cortina de humo para darnos vida hasta el fin del mundo. Mañana. 11-11-11. Y reventarnos la boca de palabras para no escupir sangre o desmayos.
Polipoesía de fin del mundo. El eco de cuatro pares de pasos desde la mañana a la noche, la nueva noche, la dulzura verde entre los dientes, inspirando y exhalando a un mismo ritmo.
Qué ganas de ser primavera, qué ganas. Para abrazar el sótano en que se sentó una mujer hermosa a leerse el alma en el espejo del cuaderno, descruzar las piernas, iluminar la noche enceguecida y tibia.
Qué ganas de ser primavera para estirar la brisa nocturna y tocar el cuerpo de los que se aman, volviendo a casa.