viernes, 15 de enero de 2010

Despedidas


Diario de viaje XVI

♪"Podría disimular pero el olor de tu voz se acurrucó entre mis cosas"
Y en cierto momento creo que lo dije, todo tenía ese olor que había sentido tanto tiempo respirar tan cerca.
Luego se me vienen a la mente unos versos de Borges, casi al azar:

Si para todo hay término y hay tasa
y última vez y nunca más y olvido
¿Quién nos dirá de quién, en esta casa,
sin saberlo, nos hemos despedido?

Límites es el título del poema, y ahora se me hace tan justo... Límites, poner barreras y querer cruzarlas una y otra vez, con la boca, con las manos, con palabras, pero de nuevo barreras, voluntarias e involuntarias, ajenas y propias. Límites geográficos y personales, límites suicidas que invocan noches en que todo es confuso.
Pero de nuevo el olor... podría disimular pero no quiero, podría fingir que hay tantos límites que me impiden cantar bajito esa canción, pero no quiero. Entonces miro distraída a la gente en el bar, mientras hablan de cosas que ya no me incluyen y respiro el olor en mis brazos. Cierro los ojos. Y entiendo tanto...

9/1/10



Diario de viaje XVII

Todo lo que alguna vez quise estaba ahí.
Sonreí y apuré el paso. Todo fue perfecto, incluso el calor y los mosquitos.
Y si agrego detalles, sólo serán detalles, palabras, retratos de alguna escena aburrida en una ciudad, fragmentos de un viaje.
Lo importante es que por un rato todo lo que siempre quise estaba allí y me miraba.


9/1/10



Diario de viaje XVIII

Quería certezas y me empeñaba en buscarlas, en fabricarlas de alguna manera. No me di cuenta hasta entonces que eran otro tipo de certezas las que me esperaban y que tenía que aceptarlas, abrirles la puerta, dejarlas entrar y no preocuparme por buscar otras más trascendentes.
Las certezas del cariño, de los pequeños gestos que engrandecen, que quieran ir a verme un último ratito antes de que parta quién sabe por cuánto tiempo. La certeza de que siempre hay planes, de que las risas son más lindas de a muchos, de que puede haber paz en cualquier momento, aunque sea por poco rato, cuando alguien nos quiere. Que querer implica algo más allá de verse todo el tiempo o conocerse de toda la vida.
Certezas, montañas y montañas de certezas que se acumulan para iluminar el regreso a casa.

10/1/10

jueves, 14 de enero de 2010

Viernes

Diario de viaje XII

Tan a tiempo y tan inoportuna.
Escribo. Dejo el lápiz, miro lo que me rodea. Robé la frase entonces y la robo ahora. Sé que me quiere decir algo. Se me resbalan los días entre calores que no entiendo, el poco aire que corre en esta gran ciudad, entre toda la gente que quiere mimarme, acompañarme, verme y hacerme reír. Y sin embargo me siento inoportuna, difícil, fuera de lugar, forzando mi entrada en algo que no quiere dejarme entrar del todo.
Tantos planes vueltos espuma, torno a robar.
Aunque para mí todo sea tan, tan a tiempo...

8/1/10



Diario de viaje XIII

No confiaba en mí. Luego de tomar todos los medios de transportes correctos, estar en el lugar que creía correcto y reconocerme en él, me siento bien. Pero luego el desencuetro. Pero luego el sol entrando por la ventanilla del tren, con un poco de aire que nos despeja. Sonreímos y todo se convierte en esa parte linda del verano, cuando no importa la ropa transpirada, los mosquitos acosadores ni la pesadez de la humedad.
Recorremos lugares donde hubiésemos querido estar un siglo atrás, tanteando con los ojos de la imaginación esos rostros vistos sólo en fotografías. Escuchamos y yo anoto cosas en mi libreta; por algún margen creo escribir que la libreta parece una enorme ensalada llena de dibujos, notas, poemas y fragmentos como este.
Afuera hay un parque que nos envuelve en sombras frescas y una pérgola que invita a sentarse. El reposo y de nuevo la imaginación que se transporta a las posibilidades del lugar de hace un siglo.
La vuelta huele a despedida, pero también se carga de promesas. Existe ya una conexión que permite que los silencios sean sólo circunstancias y no esa cosa incómoda de hace unos días. Vuelven las risas y al fin un "hasta el domingo" que me tranquiliza.
De nuevo el corazón se llena de bancos en los que reposar por un rato de la cansada travesía de la vida.

8/1/10



Diario de viaje XIV

Los excesos se curan con té. Al menos eso creí balbucear mientras ponía la caldera en el fuego. No sé si funcionó, pero el té puso sus manos en mis hombros y me invitó a una danza en silencio, a oscuras, entregándome de a poco a su calidez y su aroma sanador.
Bailamos por minutos que parecieron horas, entrando y saliendo de una ingravidez precisa, el aroma a menta llenándome los huecos heridos por la cena. Sonreí mientras la música seguía y apenas quedaba una gota de té en la taza. La dejé de nuevo donde estaba y acaricié con mis dedos la cajita de madera...

8/1/10

miércoles, 13 de enero de 2010

Sin planes

Diario de viaje VIII

Me olvidé cómo se escribe cuando una está triste. Más si la tristeza viene de la audición de música clásica en una radio desconocida. Da una sensación extraña, como si cada nota pudiera entrar en mi cabeza y extirpar una de sus tantas locuras para transformarla en una nostalgia absurda.
Pero olvidé cómo hacer para escribir cuando estoy en este estado. Antes era lo perfecto, las palabras eran vomitadas con facilidad. Ahora solo aparecen lugares comunes, imágenes de cosas grises y colgantes, niebla, frío y ascensores que solo bajan.
Me asusta la terquedad de la dicha, la facilidad de la sonrisa, sentirme como una nena desamparada sin ella. Ser otra solo porque en algún momento creí ser bastante feliz.

4/1/10



Diario de viaje IX

Las caras me sorpresnden
en su antipatía deforme
como ensayada
despejada y tranquila
un coloquio de vacas insomnes.
Afuera se agota el mundo
el pinchazo del calor
que exhalan las pieles
repletas de día.
Afuera escuchan todo
lo que alguna vez quise decir.
Soy ajena y primitiva
en mi ostra de papel.
Y esta sangre perenne encamina
lo poco que guardo
hacia un hemisferio
demasiado igual al mío.

Subte de regreso a casa
6/1/10



Diario de viaje X

Hay tantas cosas que se llenan de nervios, expectativas a punto de ser rotas en mil pedazos, cumplidas o superadas. Todo un cúmulo de posibilidades. Pero siempre todo es mejor. Cada hojita de árbol, cada parque, cada interminable caminata es mejor de lo planeado.
Se hace simple tomar mate en un parque y reir a más no poder. Y eso ya es lo mejor que podría haber pasado en un día. Se vuelve simple compartir proyectos y planear cosas, mirar exposiciones en museos, contar anécdotas, viajar junto a quienes uno quiere sin demasiada explicación.
Y todo es mejor de lo pensado. Escribir sobre las pequeñeces se vuelve algo complicado y muy absurdo. Lo vivido en eso pequeño es lo que vuelve interesante cada minuto de calor y mosquitos, cada cansancio, cada desencuentro accidental.

7/1/10



Diario de viaje XI


8/1/10


martes, 12 de enero de 2010

Parques y plazas

Diario de viaje V

Un leve impacto
y desaparecen
los árboles, los pájaros
las sonrisas en las caras de los niños

el grave semblante de las madres.

Se pierde la tarde.
Un leve impacto

el chasquido de mis dedos,

mi solo deseo de conservar una foto
que no puedo sacar.

Algo arde en algún sitio
muy parecido a mis piernas

algo que reclama a Dios

se esconde del calor
y enfría sus pupilas.

La tarde es dueña
de mis cinco pestañas

las sonrisas en las caras de los niños

el grave semblante de las maddres.

Yo grito

con los labios cerrados

sin saber mi nombre.

4/1/10


Diario de viaje VI

Aparezco en un espejo
en medio de una plaza.
Ellos, como nosotros allá
cuando estábamos
cerca del mar, los locos y los viejos.
Lo demás está escrito en alguna parte
quizás en el doblez principiante
de mi pollera verde.

4/1/10


Diario de viaje VII



4/1/10

Observación

(en estos días estaré posteando casi cada día fragmentos de mi diario de viaje. frases escritas en libretas, pasajes, papeles sueltos, dibujos, rayas, etc)

Diario de viaje I


Me gusta mirar a la gente cuando maneja. Los hombres parecen más hombres. Las mujeres más mujeres.
Adquieren una especie de concentración extraña, el je ne sais quois que les otorga un semblante distinto y hermoso.

4/1/10



Diario de viaje II

Me gusta ser invisible en este lugar donde cada par de ojos ignora mi sangre, mi idioma de tero, mi sed de montañas y mi olor a mar.

4/1/10



Diario de viaje III

Me nombran
y de pronto nazco en otras bocas
con el verano inundándome de espectros.
Me nombran
o nombran a esa suerte de extraña
que compartió
suicidios conmigo.

4/1/10


Diario de viaje IV

La ciudad se desparrama, oscura, casi quieta en un domingo que puede ser cualquiera.
Yo enmudezco por horas, como si esta ciudad ambigua me quisiera así, con los labios juntos y la soledad atropellándose adentro.
Necesito un limbo (es todo lo que pienso mientras callo dentro de un auto, con mis adentros sonriendo, la felicidad que explota pero la cabeza malsana), no estar en ningún lugar, ni en un punto de partida ni en el de llegada, flotar sin rumbo, sin compañía, sin nada más que yo misma, bastarme en un universo paralelo en el que pueda sonreír o llorar sin preguntas y, sobre todo, sin tener que dar respuestas.

"Me busco para adentro
me asusto"

Me cito a mí misma, con un poema de hace dos años. Soy tan clichè al pensar "me busco y no me encuentro..." Pero peor que no hallarme es tener miedo, temerle a lo que pueda encontrar si me busco tanto.
Entonces me asusto. Me agradan todos a mi alrededor, me hacen sentir bien, me quieren. Soy feliz, de alguna forma. Me asusto.

4/1/10


domingo, 3 de enero de 2010

Cinco sentidos

No pensaba escribir otra cosa antes de irme de vacaciones. Pero resulta que sí. Que vinieron cinco mariposas a habitar mi cuello, casi sin pedir permiso y sin poder quedarse, revolotearon sus alas con la paz de un vientito de verano, con el aire tibio del comienzo de una nueva década.
Una se posó en mis ojos, en la soledad de mis escasas pestañas. Arrinconó su levedad en lo convexo de mis párpados y apenas discutió con las ojeras.
Otra besó con suavidad las pecas de mi nariz, la hizo sonreir por las casualidades, por los recuerdos, por lo extraño de un recuerdo de cosas que aún no sucedieron.
Una diferente zumbó con un aleteo desconocido en mis oídos, dejándolos en la plena incertidumbre, con la promesa de una larga jornada de melodías.
En la boca se acurrucó esa otra que venía de lejos, se paró a descansar de su larga jornada, consintiendo los antojos de sabores dulces.
Por último la que definitivamente anidó en las manos, en la superficie del tiempo de poros y blancura fosforescente, en las venas azules que le sirvieron de camino, en el temblor imperceptible de una risa.


[ahora sí, me voy por unos días y quién sabe cuánto traiga por estos lados]

miércoles, 30 de diciembre de 2009

Ahora sí, balance especial

Siempre hago un resumen del año en frases/palabras/listas de cosas.
Hoy quiero resumirlo con posts.
Uno por mes. Porque fueron significativos, porque me gustan mucho, porque quiero traerlos de nuevo por acá, no sé. No tienen por qué leerlos, obvio, pero quizás los que los conozcan los recuerden y los lleven, de alguna manera, a cada pedacito de nuestro año 2009.

Enero - Viaje, lejanía, amigos y un pedo gigante en la cabeza. Así se fue enero, con amistades y problemas semiológicos.
Febrero - Calor y amigos, el tipo que canta inaugurando el año.
Marzo - Así eran... cada tanto. Las ficciones del sueño y Janis que me enamora de esas palabras y su música. Contarse los dedos en silencio, con calor y sueño.
Abril - Tres escenas de abril. El otoño en puerta y tanto por delante...
Mayo - De nuevo el tipo que canta... en un frío extraño de mayo, lleno de comienzos, frustraciones, pero también sonrisas. (y chococumples!)
Junio - Me sorprende El Loco, viene a la memoria de junio... inexplicablemente, para enterrarlo (o evocarlo?) un poco más.
Julio - La alegría del trabajo reconocido. Compartida.
Agosto - Dicen que aparecieron costados donde una vez tuve nombres... La poesía me sigue visitando en el frío de Agosto.
Setiembre - Setiembre evocado desde la infancia, entre las últimas x-o entregadas y los que corretean en el principio de una primavera engañosa.
Octubre - Octubre, que es mi mes favorito, no se porta bien. Sin embargo trae olor a mandarinas y alguna que otra cosa para renovarse. Le doy una oportunidad.
Noviembre - Insomnio, sí, y muchos proyectos, aniversarios, ganas de hacer cosas pese a las desilusiones de lo que acaba sin empezar.
Diciembre - Es té de menta, promesas y el Eco del disparo de largada. "Ocupando de a poco el espacio de mi abrazo hueco". Sostener el comienzo de algo lleno de posibilidades, las uñas que nos mordemos en la oscuridad. El fin de año que en realidad sólo se continúa en sonrisas.

Por un buen 2010!!

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Puntos de partida IV

La tardes cargan con el peso de mi ansiedad, con los papeles vueltos cristal de mis libros, con mis manos que no paran quietas, con mis ojos abriéndose y cerrándose tras cada día sin querer hacerlo más.
El verano viene cargado de promesas y me espera en el viento, al sur, en las mentiras piadosas y las calles goteando la efervescencia cruel de las nostalgias.
Como diapositivas, la ansiedad nos juega sucio y muestra imágenes que aún no son. Temer a las despedidas antes de las llegadas, reclamar un pedazo de cielo que aún no fue nuestro, beber el rocío que aún no cayó en esa calle oscura que jamás he conocido.
De nuevo el eco anticipado del disparo de largada.
La certeza, con gusto a té, de ser puntos de partida.




Post numero 200 en esta víspera de Navidad cargada de corazones acelerados y ganas de que se termine el año. Felices fiestas a todos. Probablemente vuelva a escribir antes de que acabe el 2009, pero por las dudas dejo mis saludos a todos los que pasean cada tanto por acá, me leen, me comentan o simplemente quedan en el silencio (son importantes para mí también).
Lejos de un saludo sentimentaloide, quisiera proponer brindis binarios por aquí y por allá, abrazos cargados de ceros y unos, regalos envueltos en links. Y ya me callo, porque se volvió un saludo más extenso que el post y lo va a dejar en segundo plano.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Hoy


Es época de balances pero aún no quiero. Será que me toca una época en que yo me balanceo tibiamente sobre una hermosa cuerda floja, con millones de posiblidades y pareciera que el año que termina no es un fin de nada, sino que se prolonga esta época de cuerdas flojas y nuevas cosas sin hacerle caso a que llega una nueva decena.
Será. O no. Quizás simplemente se trate de retrasar el volver sobre mis pasos, pensar, discernir, contabilizar, marcar, tachar, contar puntos. Mi memoria prodigiosa se tara en los momentos de balance, se olvida de millones de cosas, no sirve, defintivamente.
Prefiero quedarme acá, en la cuerda floja, en este montón de incertidumbres que alimentan un vértigo extraño y somnoliento, que va despertándose de a poco y con muchas ganas. La inseguridad nunca fue buena compañera, pero ahora la tomo entre las manos como una mascota dócil, invierto mi tiempo en plancharle las arrugas, en alimentar las buenas consecuencias.
Es época de balances pero aún miro hacia mañana, procurando el paso al frente y armar paquetes con los millones de preguntas, clasificarlas, sonreírles, dosificarlas, guardarlas para nuevo uso.
El viejo año se despide con giros esperables, con verdades sospechadas, con la ironía enorme del destiempo. El nuevo se avecina con pruebas de fuego en las que tengo muchas ganas de quemarme, con sonrisas que ya estaba extrañando, con promesas de abrazos y verborragia acumulada.
Será que todo se aproxima nuevo, como los regalos que aún no te compré.

martes, 15 de diciembre de 2009

Puntos de partida III

orbitaba la luna
el pez delicado del silencio
un planeta de sal en las alturas
un dedo índice de paz y de nostalgia.
atesoró las caminatas
que le contaba con voz de nieve
tuvo espejos
pero quería tardes de plazas
y fósforos incendiando el rocío.
orbitaba la luna
en espacios de tela multicolor
en tazas de té
en lagos con nombres indígenas.
nada ocupaba el cielo
más que un rumor incandescente
y todo lo frágil
de un momento feliz.

"(...)me han puesto manos para hablarle
a las cosas de mi."


domingo, 13 de diciembre de 2009

Puntos de partida II

Ponele que me tiré en el pasto, me descalcé y dije eso, como conclusión a todas las palabras que había soltado sin lograr que juntas significaran demasiado. "Somos puntos de partida", dije, acariciando el pasto con los dedos desnudos. Y eso es todo lo que importa ahora, el cero a partir de acá, las ganas de ser tanto después de este cero, una marca, un mojón, una oportunidad que se llena de grillitos alegres.
Ponele que fue en un día de mucho sol, después de leer en voz alta un par de capítulos de ese libro. Vos también hablaste, dijiste "gracias por venir".
Y ponele, imaginate, que el silencio que siguió a tus palabras de espuma, al fin, tuvo ojos.

viernes, 11 de diciembre de 2009

TO DO list:

- trabajar más
- estresarme menos
- llegar a fin de año sana y salva
- armar valijas, comprar pasajes
- borrar los mensajitos tripleequis que ya no significan nada
- reducir el número de veces por día en que pienso "tengo miedo"
- emparejar el desastre que le hice a mi flequillo
- cortarme el pelo como dios manda
- comprar té, regalar té, oler té, respirar té
- leer "La habitación cerrada"
- sonreír más, extrañar menos, pensar menos, sonreír más
- comprar regalos
- dejar atrás lo que debe ser dejado atrás por fin
- mirar hacia lo que me espera

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Puntos de partida

Un aroma a canela asciende suave y le enreda el pelo. Es hora de limpiar las migas que quedan en la cama, estirar los brazos, recibir al sol en el temporal de un día lleno de señuelos que esquivar. Cada tarde fría es un enjambre de abismos, un encuentro con todo aquello que alguna vez hubo de ser temido.
Pero no. Las manos entre la ropa, entre los platos que lavar, entre los juegos que se inventa al esquivar las rayas de las baldosas, las manos en los ojos, la boca cerrada, la mudez con que descansa después de las fiestas.
Asuntos que improvisar. Ya nada es seguro y el sonido a viento también es un engaño y la nieve por correo es una nota suicida y dulce y las bocas que se ríen en los bares de siempre son enigmas, laberintos, trampas a los escrúpulos.
Pero sonreír, de señal a señal, en un silencio que se parece tanto a la felicidad. Distinguir, con claridad y torpeza, entre la antigua dicha de la piel y esta novedad de sonidos sin contacto.

...en un rincón de mi salvapantallas

viernes, 4 de diciembre de 2009

Eco


El frío se escapa y sin embargo el té. Siempre.
Tacitas con té de menta auguran planes y un viento suave que haga volar la espuma de otros...
Y así quedamos, frágiles en el contacto con mareas de celofán y piedras, desarmándonos las ropas entre los días de un mes que recién comienza pero tiene olor a guardado.
El disparo de largada parece haber tenido un eco como el que señala Cortázar en "Para escuchar con audífonos", ese que antecede a cada pieza cuando se escucha con audífonos y tiene una explicación técnica pero que Julio se niega a creer y cuya consecuencia ve monstruosa.
Se siente el eco de ese disparo de largada segundos antes de que exista, la ansiedad y el milago de más de un día con sol lo traen a rastras y lo clavan en alguna pared cual retrato valioso.
Será cuestión de entrenarse, de entregarse, de armar valijas y cuadernitos de hojas limpias.
Será cuestión de sonreír y hacer sonreír, de gastar con hambre cada minuto, de facilitarle las cosas al azar.
Y así quedamos, amaneciendo en tardes de cosquillas, abrigándonos tras nombres falsos, repitiéndonos las cosas como si cada vez fuera la primera.
Eco, es el eco... (antes o después) pero el eco...



"ocupando de a poco el espacio de mi abrazo hueco"


jueves, 26 de noviembre de 2009

Casualidades hermosas (post medio al pedo)

Sólo hago este post porque acabo de leer una cosa que me sorprendió, me dio gracia... no sé. Más allá de mi conexión, juzguen por uds mismos lo que acá les traigo. Hoy leí esto:

""Voz de zorzal apichonado", definió la Rolling Stone a esta nueva promesa del folk-pop."
(En un artículo sobre Coiffeur, que leí acá)

"Voz de zorzal apichonado"
!! ¿no tiene algo que ver con mi "Voz de papagayito frágil" para definir a uno de los tipos que cantan y cada tanto traigo para retratar en el blog?

Fantástico. Los que me siguen de hace tiempo (y los que no, bueno, pueden leer esos post, también) me dirán... A mí la coincidencia me hizo reir y me pareció maravillosa. Yo qué sé.

Ok, ya retomaré los posts más serios, pero necesitaba decirle esto a alguien y no había otro lugar mejor que el espacio donde han surgido estas cosas.

sábado, 21 de noviembre de 2009

Insomnio

Justo cuando las nubes parecían acomodarse sin alfileres en el cielo, vino la lluvia que las dejó huérfanas. Un claro de luna soplaba viento con gusto a otros nombres, pero ninguna red había en sus manos que pudieran pescar esas palabras momentáneas.
Entonces el quiebre, el rayo fulminante de la resignación, las noches de soliloquios parecidos a un llanto, el muelle de pescadores lleno de cañas brillantes y a la espera.
En sus manos se retorcía todo el equipaje que había prometido, los cítricos encuentros en plazas, las mañanas que entibiaba con una risa pequeña, las caminatas en soledad con una mínima esperanza de reencuentro.
Y trasnochar por costumbre y volverse ajena, autoenemistarse, babearse de soledad y rabia, de un repentino calambre en los oídos, de pantallas blancas con olor a despedida.
Algo tembló, al fin, entre sus piernas, la llamada del escape, las vendas provisorias de fines de noviembre. Algo permaneció en silencio mientras crecía el olvido.
Hay un huésped sin nombre habitándole el sueño, una pesadilla hermosa bailoteándole en las alas.

domingo, 15 de noviembre de 2009

Accidentes

Cuando la calle es calle. Eso que está ahí afuera, esperando el vicio ajeno, interponiéndose entre las veredas que sudan con tus dientes. Algo así como romper la calma, tirarse desde un séptimo piso y evitar el quiebre justo a unos centímetros de la baldosa. Así estaba. Así la calle, esa otra cosa que sucede ahí afuera. Lejos de mi abrazo.
Pero entonces la noche y un brazo partido en dos por las marcas del sol, rodeando toda deformación de huesos y de piel blanca. Así el rostro que me recibe en la mañana, despertándose de un sueño con gusto a mandarinas. Así y todo, bostezo. No me quiero quedar entre las sábanas, a destilar fracciones de números que no entiendo.
Todo es natural, nena, dijo el dios del trueno sentado sobre su armario. Ese atípico cartelito que un monstruo de cerámica sostenía entre sus garras. Se parecía a luzbelito, pero no, alrededor le tintineaban restos de otros maquillajes, las plumas gastadas de un atrapasueños, colgajos inútiles que desprendían polvo.
Todo es natural, nena, repitió cuando me vio observar el amorfo ser sobre la repisa. Y en un choque de miradas apareció de nuevo la calle, ahí, en el medio, los hierros doblados de nuestros coches lastimándonos adentro. La señora que paseaba el perro se detuvo y llamó una ambulancia.
Demasiado tarde.
Séptimos pisos y alfileres en los muñecos vudú que agita el viento.




(y Eclipse se decidió a un futurísimo libro de prosa poética)

jueves, 12 de noviembre de 2009

Fotomemoria

La foto me hizo acordar a esos fines de semana de febrero. Todos juntos por un fin de semana en Guazuvirá.
Uno al año. Nunca suficiente pero con la apariencia de serlo.
La escalera entre la arena, subir y bajar cada mañana y cada tarde, como caracoles felices, como lombrices en un día de lluvia.
Todos tan contentos.
Todos tan soleados.
Todos con la piel tan a la vista.
Todos sin miedo a las estrías o a las pecas o a los quilos de más.
La foto tenía que arrancarme la voz y me arrancó un recuerdo. La foto que no es Guazuvirá ni febrero. Es lo que tienen ciertas imágenes.
Pero vos... pero eso que antes me pasaba, pero lo que quizás me esté pasando en otros ojos y lo que pasa en los veranos en ese balneario desierto...
Pero yo... y esos veranos en Guazuvirá, que nada tienen que ver contigo, pero la foto...

lunes, 9 de noviembre de 2009

Com.pro.per

Comisión Pro Pérdida. Así se autodenomina un grupo de gente que pone a disposición su hermosa casa una vez por mes para que quienes deseen asistan a un encuentro con el arte. Alguien inicia sesión en la parte literaria y luego el espacio queda abierto a quienes tengan ganas de arrimarse y leer sus cosas. Después de un breve corte, se abre la parte musical con un nuevo invitado y otra vez el espacio de micrófono abierto. Breve descripción de algo super simple pero a la vez lleno de cosas. Gente a la que le interesa perder (dinero, tiempo, etc) para poder encontrarse.
Calidez. Esa es la primera palabra que se me viene a la mente. Calidez desde el abrazo de bienvenida y de cada desconocido que llega a la casa. ¡Comida! ¡sí! Preparan comida casera que comparten entre risas, mientras el que ande por la vuelta ayuda a cortar, arrima platos, vasos, tazas, lo que haya a mano, mientras la perra busca quien le haga mimos.
Así, simple, a la luz de las velas en esa décima edición, la casa se llenó de voces, de idiomas, de charlas espontáneas entre conocidos y desconocidos, entre hombres y mujeres, jóvenes y no tan jóvenes que ofrecían sus pechos para el estandarte de la calidez.
Claudio nos hace reír y pensar en sus poemas finlandeses con olor a Montevideo (¿o montevideanos con olor a Finlandia?)
Rebeca, con sus enormes ojos azules y su cara rosada enmarcada por el septentrional pelo rubio, nos conquista el estómago con brownies y el corazón con su acento y sus miradas seductoras mientras lee cosas de aparente inocencia. Ventisca.
Brown con sus ojos cerrados y la cara del disfrute a cada segundo de su música.
Rachel con las canciones más hermosas que he escuchado en este último tiempo, nos habla de imaginarse observar a los vecinos, nos explica todo con su perfecto español.
Nicolás contando qué pasa después de la muerte, las velas le hacen un rostro tenebrosamente fantástico, resaltando sus muecas, mientras es acompañado por la simpática perra (y yo pienso en Mademoiselle Nobs)
Laura canta con una voz limpia canciones de una inocencia adolescente.
Fede repite esa canción que escuché hace unas semanas y me gustó, pide disculpas, continúa, llueve calma y puertas entreabiertas.
Patricia nos hipnotiza con su danza de fuego, el sonido de las llamas contra la noche estrellada, el olor a kerosene, la guitarra improvisada que le acompaña en el juego.
Y ganas de volver, caminata eterna entre la soledad de un domingo. Se parece bastante a esa sensación de soledad que me invadió constantemente en la casa. Rodeada de gente, escuchando cientos de conversaciones a la vez, pero escondida detrás de un vaso en algún rincón de la penumbra reinante, esa soledad tan concurrida me daba largos instantes de contemplación. Ganas de salir corriendo mezcladas con ganas de quedarme hasta recuperar algo que creía perdido.
Luego más soledad en la noche fresca de un Montevideo dormido.
Y a dormir con la esperanza de algún día...

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Con gusto a x-o II



El viaje en ómnibus casi llegaba a su fin. El cuerpo cansado se sostenía de las sienes que respiraban el frío de la ventanilla y miraba con ojos entrecerrados el paisaje de siempre. Se afirmó al asiento con antelación, previendo la rutinaria curva que da el ómnibus al dejar Magallanes y doblar en Miguelete. La tarde apenas dolía, el frío se hacía más soportable aunque ya debería haberse disipado, Setiembre alumbraba con extrañeza las calles por esos días con olor a fin del mundo.
Entonces la vio, mientras el ómnibus esperaba para doblar, allí, sentada con todo el juicio del mundo, pequeña y hermosa, una nota disonante en la melodía del contexto. En el bar de la esquina, cuyo interior siempre observa a través de las ventanas sucias, ese interior de maquinitas y oscuridad, en el que en tantos viajes pretende adivinar historias, la naturaleza de los dueños o de los clientes, la vio a ella, sentada al lado de una ventana abierta.
La nena de pelo largo, castaño, sin demasiadas particularidades pero hermosa y tan frágil contra la mesa de cármica y el tinte marrón oscuro del recinto. Balanceaba sus piernitas que no llegaban al piso, sus aparentes ocho años se dibujaban en el bolichón de barrio. Sola, en una mesa junto a la ventana, la niña se concentraba en aparentes tareas, frente a la ceibalita verdiblanca, que destellaba más entre el resto de los colores de la escena.
La mesa solitaria, que otras veces sostiene botellas de cerveza o vasos de grapa, sostenía con similar entusiasmo una botella de coca-cola, la ceibalita erguida y los codos de la nena.
La miró, incorporándose en su asiento, le clavó la mirada que no perturbó su áurea calma y delicadeza infantil. Toda la inocencia mezclada en el contexto tan poco inocente, toda esa fragilidad hundida en las heridas que otros han dejado en noches de penas ahogadas. Y el ómnibus que dobla y que se pasea frente al bar en que otros concurren con propósitos tan distintos.
Y la nena, tatuada en su mente por días, por meses, eterna en su ceibalita que le dibuja sonrisas y dilata sus pupilas pequeñas.
La ciudad es un borrón después, una mancha deforme en el ocaso mismo de las cosas.