lunes, 23 de abril de 2007

declaración de domicilio

Vivo en el lado lento de la vida.
Amo lo que se gesta en el silencio
"Declaración de domicilio" - Eduardo Meana

He madurado mis formas, o al menos eso creo. Ya no surgen esas febriles declaraciones de frío, de angustia por el acaecer de los días, por la lluvia muda o los días grises. Hoy puedo contar con los dedos muchas cosas. Puedo contar los amigos, puedo contar esas personas que me hacen verdaderamente feliz. Puedo enumerar sin esfuerzo a quienes me quieren de verdad, puedo nombrar las cosas que me gustan.
Hoy puedo saber que las tormentas pasan, incluso a pesar de las frases hechas, incluso a pesar de a veces creer lo contrario. Y sin embargo no puedo dejar atrás las madrugadas apasionadas en que desnudo mis sueños, en que pongo toda mi humanidad, mi fragilidad frente a un espejo que no me devuelve mi cara.
En todo este tiempo, intento vislumbrar qué es lo que me devuelve, qué oculta gracia me regala ese cristal impenetrable.
Mientras, escucho todas esas palabras que una vez me hicieron fuerte y luego pequeña, para seguir creciendo. Pero este crecer también es desde las dificultades nuevas, desde la incertidumbre que me aprieta las muñecas y la garganta, que sube por mis pies helados hasta sumergirme en una oscuridad confusa.
A la vez que consigo aferrarme a nuevas certezas, mis zapatos cruzan aceras nuevas, siembran sus suelas por tierras desconocidas, se aventuran en empresas imposibles. Pero así también muerden el polvo de las desilusiones. Los viejos amigos a veces comienzan a dejar de ser lo que eran, nuestra casa deja de ser nuestra casa, esa casa gigante que uno tiene en el mundo, a donde sabe que siempre puede volver, donde nada le es rechazado.
Es ahora cuando comienzo a necesitar hacer nuevas declaraciones de domicilio. El silencio en su belleza más honda me llama a que le busque y le sea fiel. Lo he adorado por años sin saberlo, pero ahora reconstruyo este culto como lo sagrado de palabras no dichas que dignifican aquellas que salen de nuestros labios. El miedo ya no es miedo, es una sonrisa que me nubla el rostro, es un suspiro de ambigüedad que busca aferrarse a algo, por más que mi cara no logre verse en el espejo.
Me retiro de los lugares donde he nacido tantas veces. Me retiro en ese silencio sanador y abstracto. Me mudo hacia una tierra donde me gobierna el olor a novedad y nostalgia, donde me hace el desayuno la alegría. Tal vez deje de ser yo, "prefiero vulnerable, pero vivo..."

jueves, 12 de abril de 2007

Saul Bass


Me encuentro en Blogdecine con este tipo, Saul Bass, que ha hecho esos conocidísimos openings de películas... Muy disfrutable. Particularmente, me gusta el de "La vuelta al mundo en 80 días".

viernes, 30 de marzo de 2007

Mi calle

Lo prometido... es una deuda peligrosa.
Acá va el poema


Mi calle

Mi calle huele a guerra
no declarada
y a penas rancias,
a versos nunca dichos.
Mi calle huele a miedo
y fiebre por las mañanas,
huele a niños descalzos y a sueños grises.
Yo cruzo avenidas y le traigo edificios de regalo
y le lloro canciones que no conozco.
Yo le grito a su cielo que le dé más sol
y camino sobre su frente dormida por las tardes.
Mi calle huele a pasado
y el futuro pasa por la otra esquina.

De todo un poco... de lo que no sé

Hace tiempo Omar Prego nos dijo en una pequeña reunión en mi queido TdlP, "uno tiene que escribir sobre lo que sabe" y a partir de ese comentario, la frase siempre anda dando vueltas en mi cabeza, buscando acomodarse a algo, luchando contra todos esos pensamientos contradictorios que suelo tener.
No sé escribir sobre lo que sé, o más bien, no sé qué es lo que sé. A veces pienso que no hay nada en lo que realmente sea buena por completo, que realmente conozca a fondo y esto suele deprimirme, porque se junta con todas esas ideas sobre la ambición de la sabiduría y conocimiento... Pero por más que trato de analizar qué es lo que sé, no logro encontrarlo. Mis relatos no pasan de reflexiones sencillas y son sólo parte de lo que necesito expresar, nunca logro decirlo todo. Tal vez por eso me siento mejor en la poesía. Escribir bien no es lo mismo que redactar bien, lo último solo se logra con práctica y esfuerzo; creo firmemente que al primero se le debe agregar una dosis de talento, las fórmulas no son suficientes.
Pero volviendo al escribir sobre lo que uno sabe, suelo creer que no tengo nada realmente interesante que contar, nada más que las cosas que sueño vivir o que desconozco y quisiera conocer. El mecanismo en mí se da al revés. Sucede que escribo sin saber de qué hablo, sucede que la ficción no pasa solamente por el hecho concreto sino por la situación, el contexto, las emociones que me son desconocidas y dudo que eso pueda derivar en algo convincente o medianamente bueno.
¿Y será que abarco mucho y poco aprieto? Suelo utilizar este dicho muy a menudo, pero no pensaba para aplicarlo a mí misma... Mi variedad, multiplicidad y complejidad de intereses a veces me traen dolores de cabeza. ¿Cómo conjugar todo de manera positiva para mi vida personal y profesional?
En la devolución de un trabajo para la universidad se me señaló este punto. Suelo salirme de los objetivos de mi carrera como comunicadora visual y mezclarme en otros terrenos que tal vez no le aporten lo que deberían. Pero no puedo con mi condición... y suena tristemente gracioso.
Bueno, parece que he escrito sobre algo que sé, pero no es para nada interesante. Y pensar que este post se iba a tratar de algo totalmente distinto. El que haya llegado hasta esta lína, mis felicitaciones, es un post totalmente descartable, cuando llegue la inspiración y logre decir lo que quiero postearé de nuevo. Lo mismo me he propuesto con la poesía, no escribiré más hasta que se me salgan los versos por los poros, hasta que no pueda con la necesidad. Lo último que he hecho es despreciable. Tal vez cuelgue algo nomás para compartir la vergüenza. Sí, de seguro ese será mi próximo post.



[a propósito de esto, encontré este post... qué cómico]

domingo, 25 de marzo de 2007

La imagen perfecta


visto en Recogedor

viernes, 23 de marzo de 2007

25 mejores posters de películas















En Blogdecine me encuentro con este link a la revista Premiere, donde publican los, a su entender, 25 mejores posters de películas. Sin dudas hay muchos buenos, aunque no coincido con todos y hay unos cuantos afuera...

jueves, 22 de marzo de 2007

"Venid a ver el cuarto del poeta" V

"Venid a ver el cuarto del poeta.
Salid a ver el cuarto del poeta.
Desde mi corazón
hasta los otros
hay cincuenta peldaños de paciencia.
¡Voladlos, compañeros!
(si no me halláis
entonces
preguntadme
dónde estoy encendiendo las hogueras)"

"Venid a ver el cuarto del poeta" IV

" Y si encontráis llorando a la alegría
océanos y océanos de arena,
preguntadle
por todos
preguntadle
y llegaréis al cuarto del poeta:
Una silla, una lámpara,
un tintero de sangre, otro de ausencia,
las arañas tejiendo sordos ruidos
empolvados de lágrimas ajenas
y un papel donde el tiempo
reclina tenazmente la cabeza."

"Venid a ver el cuarto del poeta" III

" Si encontráis a Evelina
contemplando morir la primavera,
preguntadle
por mi alma
y también por el cuarto del poeta."

"venid a ver el cuarto del poeta" II

" Si encontráis a mi madre en el camino,
cosiendo su ternura a mi tristeza,
preguntadle
por el amado cuarto del poeta."

martes, 20 de marzo de 2007

"Venid a ver el cuarto del poeta" I

Mañana es mi entrega de fotografía. Realmente quedé bastante satisfecha con los resultados, especialmente porque pude hacer algo que venía queriendo hacer desde hacía mucho y sólo había quedado en ideas frustradas: la interpretación de un texto a través de fotografías.

Todavía recuerdo aquellas tardes en la plaza, en los alrededores de Palacio Legislativo, mis árboles malditos, la rosa negra, la puerta cerrada, el cassette de la memoria, los escombros, las pisadas fantasmas, todas esas cosas que para un par de personas, al menos, dicen algo.

Esto no llega a ser lo que soñamos entonces, pero siento realizada una tarea pendiente conmigo misma. La próxima vez se tratará de una texto de creación mía. Me lo prometo.


[pondré una foto por cada post, acompañada de la parte del poema que la sugiere - y que recordarán de posts anteriores]



"Venid a ver el cuarto del poeta.

Desde la calle

hasta mi corazón

hay cincuenta peldaños de pobreza.

Subidlos.

A la izquierda."

de paso

Vamos tragando sueños, lo que nombro y lo que callo, la fiebre del invierno, los vicios del pasado. La memoria se cansa de darnos tregua, el aparecido no aparece, el desventurado se lanza a la aventura.
El suelo que moja nuestros pies me envenena, me ciega hasta la muerte.
Vamos tragando sueños, en cada relámpago, en cada cable, en cada hoguera.
Vamos tragando el mañana, sorbiendo el tiempo que parece invencible.
Ahora que el miedo es nada más que una promesa de nuestros enemigos, que todos nos han traicionado, ahora el dolor se percibe dulce.
Vamos tragando insomnios, palabras que se lleva el viento.

jueves, 22 de febrero de 2007

palabras latentes

Detrás del nombre hay lo que no se nombra.

J.L.B.




El silencio guarda en lo más íntimo las frases más elocuentes, las sentencias aceptadas. El silencio tras cada nombre grita constantemente. La identidad que otorga un nombre pasa también por los silencios que implica, por las palabras latentes. (Acaso alas más justas).
Producto de un TdlP
Imagen tomada de SXC

domingo, 4 de febrero de 2007

Evento

Descolgó el teléfono y supo inmediatamente que lo postergado comenzaría poco a poco a resolverse. Era de la florería. Tras una breve conversación con su interlocutor, la tía Sara encargó sus flores favoritas y especificó bien el día y la hora, repitió dos veces la dirección del lugar y finalizó con un innecesario "no se olviden, por favor".
La tarde amenazaba con una tormenta, pero la tía sara prefería eso al sofocante calor que las últimas semanas había afectado su baja presión y la había hecho sumirse en un casi continuo sopor, debilitándola más de lo que estaba e impidiéndole realizar todos los planes que hubiera querido.
Ahora refrescaba, todo volvía a recomponerse y ya se sentía mejor, con más fuerzas para proseguir con los llamados y acuerdos. Hacía un par de días atrás, pese al calor y a su estado físico, había puesto patas para arriba la mitad de su casa en busca de papeles y cuadernos con todas las direcciones o números telefónicos que necesitaba. Había hablado con el muchachito de la otra cuadra, el que finalmente llevaría a cabo la reunión, pero claro, sin darle muchos detalles más que una hora y una fecha concreta.
En sus respectivos hogares, cada quien luchando de la manera que podían contra el calor, los pocos parientes cercanos y todos aquellos que apenas recordaban su rostro o tenían una foto suya sobre la cómoda, se preguntaban sobre las extrañas invitaciones de la anciana.
La tía Sara, con la mayor de sus calmas, sonrió durante largas semanas a cada dependiente, a cada vendedor, a cada eslabón de la cadena que tejía para que su evento saliera a la perfección. No faltaría la comida, de eso se había encargado casi al principio, cuando muchas otras cosas no eran sino vagas ideas en su mente; tampoco algo de música. Las flores, un punto especial y clave para su reunión, se habían concretado esa misma tarde.
El resto del día, como desde hacía unas tres o catro semanas, la pasaría sola, como casi siempre. Margarita no vendría a limpiar. Le telefoneó por la mañana y le pidió que no fuera, que se sentía bastante bien y había cosas que quería acomodar, que quería revolver cosas guardadas desde hacía mucho y prefería estar sola. Insistió en que no se preocupara, en que todo iría bien, ante la voz de desconfianza de su ocasional empleada.
La tía Sara no quería molestar, quería que todos prosiguieran con sus habituales vidas, pero que recordaran la fecha y la hora que había mandado imprimir en las tarjetitas color azul que se había encargado de personalizar y enviar a cada uno de sus parientes.
Todo estaba mucho más organizado ahora, podía tomarse unos minutos para el té de la tarde, podía también, si al levantarse no se mareaba, ir hasta la esquina y jugar a la quiniela. Quizá tuviera suerte, después de todo.
La tía Sara no consultó el reloj. Casi nunca lo hacía. Caminó despacio, con sus cansinos pasos de mujer ya entrada en años. Casi todos en su familia conocían cuentos sobre esta lejana tía casi reclutada en su hogar, un poco lejos de la ciudad. Sus años de juventud poblaban las bocas de los que habían sido sus más cercanos amigos, o parientes, de entrañables anécdotas, por eso siempre se sucedía un entornar los ojos y recordar un rostro sonriente y difuso al nombrar a la tía Sara.
Tía Sara cambió de opinión. No faltaba tanto para su especial evento, así que descansar un poco tal vez fuera lo mejor. No tendría interrupciones y podría comenzarlo por la mañana, cuando se le diera la gana, aún tenía unas cuantas horas por delante. Melanie no llamaría hasta bien entrado enero y para entonces, ya todo habría terminado. Pensar en la única sobrina que se acordaba fielmente de ella y la visitaba cada mes, la hizo sonreír y emocionarse.
La tía Sara se percató entonces de que estaba cansada, aunque no esperaba esa sensación sino para dentro de un tiempo.
Al fin reposaría en paz cuando todos pudieran finalmente recordar su rostro en el programado encuentro. ¡Cómo no iba a estar cansada! Planear un perfecto funeral no era nada fácil.

______________________________________________________

Aún necesita correcciones, pero resucitan personajes de "La Pared". Para los que lo leyeron: "Apenas se acordaba de la tía Sara en los cartelitos de los martes pegados en la heladera. " y anda Mel por ahí mencionada también... ^^ (ninguna tuvo mucha suerte en mis manos, como ven...)

jueves, 1 de febrero de 2007

cuatro lecturas obligatorias

1.Una persona muy especial me hizo llegar este poema el otro día. Me conmovió muchísimo, me llegó hondo y me gustó, por sobre todas las cosas, porque admiro esa mágica construcción de imágenes...

VENID A VER EL CUARTO DEL POETA

Venid a ver el cuarto del poeta.
Desde la calle
hasta mi corazón
hay cincuenta peldaños de pobreza.
Subidlos.
A la izquierda.

Si encontráis a mi madre en el camino,
cosiendo su ternura a mi tristeza,
preguntadle
por el amado cuarto del poeta.

Si encontráis a Evelina
contemplando morir la primavera,
preguntadle
por mi alma
y también por el cuarto del poeta.

Y si encontráis llorando a la alegría
océanos y océanos de arena,
preguntadle
por todos
preguntadle
y llegaréis al cuarto del poeta:
Una silla, una lámpara,
un tintero de sangre, otro de ausencia,
las arañas tejiendo sordos ruidos
empolvados de lágrimas ajenas
y un papel donde el tiempo
reclina tenazmente la cabeza.
Venid a ver el cuarto del poeta.
Salid a ver el cuarto del poeta.
Desde mi corazón
hasta los otros
hay cincuenta peldaños de paciencia.
¡Voladlos, compañeros!

(si no me halláis
entonces
preguntadme
dónde estoy encendiendo las hogueras)

César Calvo


2. Por otro lado, este post de Orsai me gustó mucho. Lo comparto también porque es de interesante lectura.



Las paranoias del nuevo rico

En la vidriera de Dolce & Gabanna hay carteras pequeñas, de
piel, a 800 euros. A unos metros, en la vereda, un marroquí vende unas idénticas
por 15. Como las carteritas de dentro y las de fuera tienen el mismo color, el
mismo diseño y el mismo logo, por la tarde llega la policía. En un mundo sensato
meterían preso al vendedor que no tiene escrúpulos. En este mundo, en cambio, se
llevan esposado al marroquí, por molestar a los nuevos ricos con una realidad
escandalosa: el verdadero precio de las carteras.




Leer todo

3. Encontré también este pequeño texto del ídolo Leo Maslíah, que, por ser tan particularmente absurdo y no contar con nada de desperdicio, no puedo dejar de pensar en él sin una sonrisa en los labios:

La oscuridad no es algo que me preocupe. En todo caso, me podría preocupar la luz, porque la oscuridad es solamente ausencia de luz. Aunque la ausencia no es algo que me preocupe, tampoco... Y la preocupación, menos. Me es indiferente. Aunque la indiferencia; si, es algo que me preocupa muchísimo, porque la considero una actitud vergonzosa, siendo que la verguenza no me preocupa. Antes sí me preocupaba. Pero, igualmente, a mi me da lo mismo el antes y el después de mi vida no es un desarrollo tendiente a nada... por eso la nada no me quita el sueño... A veces me quedo toda la noche despierto pensando en eso... Y no llego a ninguna conclusión. Es que las conclusiones me exasperan. Yo prefiero los puntos de partida. No por la partida, sino por los puntos. Yo siempre trato de acumular puntos. Y no por los puntos en sí, es por la acumulación. La acumulación entendida como una cosa sola, no como un cúmulo de otras, porque si yo pudiera a los cúmulos los disgregaría, para mí las cosas tienen que ir separadas, no juntas. Porque juntas traen otras cosas y eso trae complicaciones. Aunque yo a las complicaciones no les tengo miedo. Lo que me asusta es lo simple. Lo simple no se sabe cómo se forma. Ahí está el misterio. Aunque mentiría si dijera que los misterios me importan. Siendo que mentir, en realidad, tampoco me preocupa, porque cuando miento, puedo decir cualquier cosa. Aunque sea verdad, no importa, porque la digo de mentira. En cambio cuando hablo con la verdad, ahi si tengo que andar con más cuidado. En esos casos, por las dudas, digo lo menos posible. Y después, me desdigo, así cubro dos posibilidades. No es que me quiera cubrir, yo hago todo al descubierto. Y si puedo a la intemperie, mejor. Y si no hay luna, todavía mejor, porque a mi la oscuridad no me preocupa. En todo caso me podría preocupar la luz. Porque la oscuridad, a fin de cuentas, es solamente la ausencia de luz. Aunque la ausencia... que raro, tengo la sensación de cuando te parece que a algo ya lo viviste, que ya pasó...

4. Por último, como no podía ser de otra manera, Borges. Uno de mis poemas favoritos.


EL INGENUO


Cada aurora (nos dicen) maquina maravillas
capaces de torcer la más terca fortuna;
hay pisadas humanas que han medido la luna
y el insomnio devasta los años y las millas.

En el azul acechan públicas pesadillas
que entenebran el día. No hay en el orbe una
cosa que no sea otra, o contraria, o ninguna.
A mí sólo me inquietan las sorpresas sencillas.

Me asombra que una llave pueda abrir una puerta,
me asombra que mi mano sea una cosa cierta,
me asombra que del griego la eleática saeta

instantánea no alcance la inalcanzable meta,
me asombra que la espada cruel pueda ser hermosa,
y que la rosa tenga el olor de la rosa.

viernes, 26 de enero de 2007

En dos

Otra orilla sonríe a su regreso
en el amanecer de una espera.
Otra orilla, otro cielo, otro homenaje
a la memoria, ese perdido instinto
de quedarse en tierra firme.
El mar, el subsuelo de un sueño,
el agua turbia del destierro,
sonríen frente a sus ojos dormidos.
El agua, la metáfora cruel
que habla de suicidio,
le sonríe también desde su lecho dividido.
Otra orilla clama paz y concilio.
Otra sonrisa cura una herida
que aún no fue abierta.

miércoles, 24 de enero de 2007

educando con k

Nuevo header. Motivo principal de haberme decidido a hacer click en "nueva entrada".
Nuevos colores, nuevas formas de pensamiento, nueva vida.
Bah, si es la mismísima y monótona vida de siempre, aburrida, además, porque no queda nadie en esta odiosa y bella ciudad para hacerme algo de compañía, para alegrar mis tardes, para compartir cosas originales.
En realidad no soy la única que queda, por eso el otro día me fui a lo de Majo y he aquí otro motivo para esta entrada. Casi de casualidad vimos la película "Los edukadores" (Daniel Bruhl, Stipe Erceg, Julia Jentsch.)
A pesar de que la vimos cortada y de que se nos hizo ( a Majo más que a mí) un tanto extensa, me pareció una muy buena película. En cuanto a lo técnico, bueno, tiene sus carencias, un manejo de la cámara un tanto descuidado, cuadros no muy buenos, una fotografía algo mediocre y en algunos momentos el ambiente no es creado adecuadamente.
La música en general es muy buena, cuando la hay (entre ellas la magnífica "Hallelujah"). Si algo en que difiere de las películas de Hollywood y que me sorprendió gratamente es la ausencia de música en varias escenas en que tal vez hubiera cuadrado, según las exigencias de un público acostumbrado a lo que importamos de yanquilandia.
El argumento: bien sostenido. Obviamente dejó muchas cosas repicando en mi cabeza. Los personajes están bastante bien retratados y transmiten esa ferviente lucha idealista por un mundo mejor. Me pareció emocionante ese idealismo, esa lucha poétcia por lo que creen verdadero y en contra del sistema que oprime... que oprime, pero ¿a quién oprime? Luchan en parte por una causa ajena, que los incluye como miembros de la sociedad en la que viven pero dignifican derechos ajenos, se hacen voz de los más pequeños, de los más pobres, de los que para ellos necesitan ser ayudados.
A mí todo esto me generó sentimientos bastante encontrados. Gracias, gracias, su lucha me parece justa, bien fundamentada y nos ayuda... pero ¿es su lucha? Me da un poco de vergüenza el pensar que otro pelea mi batalla, que otro se pone mi camiseta para intentar arrancarle algo al repudiado capitalismo y tratar de despertar a la gente que no quiere ni necesita ser despertada.
Por otra parte, me dejó esa sensación de querer salir a patear el mundo, contagiada por lo apasionado de cada personaje, de la manera en que manifiestan y se cargan al hombro sus ideales, por la manera en que son radicales. Este radicalismo con mesura, que no descarta la parte humana, todo lo contrario, es lo que los hace más queribles, más frágiles en sus apariencias de llevarse el mundo por delante.
No sé si decir final inesperado... final confuso... final abierto. Diría más bien final distinto, hecho y derecho, bien sostenido y obvio. Sí, obvio, pero que mi ingenuidad (y la que se nos crea al acostumbrarnos a cierto tipo de cine) no nos permite, creo yo, anticipar. Lo mismo sucede con otras cosas, como las relaciones y los lazos que van más allá de ocasionales peleas o desastres, de dramatismo absurdo y se consolidan en pilares distintos, aún idealistas y con un carácter más trascendental y maduro.
Extraña, repito la idea, distinta, pero me ha gustado mucho por todo lo que deja picando si uno se la toma en serio, aunque si se quiere es perfectamente olvidable.

sábado, 13 de enero de 2007

Pasado, presente, futuro

Hace un tiempo atrás no tenía idea de que las cosas serían hoy como son. Obviamente, el futuro nos es siempre gris, incierto y por sobre todo, muy engañoso. Me parece curioso pensar en ese efecto mariposa que hace que tal o cual cosa pueda parecernos insignificante pero que quizá podría haber cambiado el curso de nuestra historia.
Estas semanas he estado rememorando viejas cosas, desempolvando recuerdos que me han conducido una y otra vez a este oscuro pensamiento del "qué sería yo si..." Hace casi un año jugamos a reinventar el poema de Borges "Things that might have been" con Vero, o lo hice yo sola para ella, no recuerdo. Luego de esa vez elaboré algunas otras sentencias que me parecieron pertinentes a momentos que vivía y continúo fascinada por este pensamiento algo pesimista pero trascendental acerca del pasado y futuro.
Hoy también escribía sobre la hermosa seguridad del pasado, porque encierra hechos absolutos. Un momento bueno en el pasado fue bueno y nada va a cambiar eso, pero el fututo... nunca se sabe, es siempre un riesgo que hay que tomar o dejar, siempre una carta boca abajo en el juego más real que existe, la propia vida.
Hoy pienso que así como hace tres años atrás yo estaba correteando con mis ligeros pies por heladas superficies, congelándome en ojos azules, días de San Valentín, patinaje, amaneceres tardíos, bosques nevados, carreteras silenciosas, comidas exóticas y nuevas amistades, despreocupada completamente de lo que encontraría bajo otro cielo, el que me pertenece y me es ajeno, hoy puedo ver todo aquello y lo que vino después como un lejano y oscuro abismo de caóticos sucesos. Todo me parece lejano, todo me parece incierto. Llego incluso a dudar de esa feliz visión del pasado.
Parece que sigo en recopilación de reflexiones anteriores, así que una más no será nada, los que me leen desde hace tiempo, lo recordarán (qué irónico): "recordar quiere decir volver a pasar por el corazón". Y recuerdo ser otra hace no mucho tiempo.
Pero al pensar qué me ha hecho cambiar, qué ha incidido tanto como para que ahora sea esto y no otra cosa, se me hace difícil. Es complicado determinar qué opción trazó el patrón que hoy me define, es complicado verme en el pasado como un germen de esto que soy y no de otra cosa y cada día, a cada momento, sé que voy construyendo con mis opciones y mis actos lo que seré mañana, además de lo externo a mí, las experiencias vividas o las acciones de otros que también dejan huella.
Estas dos últimas semanas fueron extrañas. Extrañas en muchos aspectos, porque, más que otra cosa, no las esperaba. No imaginaba que el fin de la espera que tanto había planeado, de la que tanto había hablado, se convirtiera en lo que fue; en algo que no sé si ahora deseo, en algo que me hace dudar hasta lo más hondo, que me hace cuestionar si lo que viví no fue en vano, si lo que sufrí o sentí no fue más que un absurdo sueño, algo estúpidamente imaginado y que nada tenía que ver con lo que realmente iba a experimentar. El reencuentro con viejos hábitos, con sonrisas conocidas y otras nuevas se fue haciendo una viciosa costumbre durante estos días y ahora los hecho mucho de menos. Asimismo, pienso en el miedo que me da comprender que son parte de ese seguro y siniestro pasado que me hace ser hoy, ser en el futuro...
Dentro de poco me atrapará la odiosa rutina, la masa gris de obligaciones superfluas, de responsabilidades involuntarias, de agendas y cielos prestados. Dentro de poco me devorará el calor de un domingo eterno, en la continua espera de un año más de días consecutivos que intentarán ahogarme.
Dentro de poco seré algo más, quizá gracias a esto que hoy escribo, no sé para quién, no sé para qué.


"Qué importa el tiempo sucesivo / si en él hubo una plenitud / un éxtasis, una tarde..." - J.L.B.

Prefiero quedarme en esos versos.

lunes, 1 de enero de 2007

Elegía a un loco

¿En qué torcido abismo he de buscar su sombra
que se escapa de mis manos temblorosas?
¿En qué podrida ciudad he de llorar sus huesos,
la extraña suerte de haberle tenido
y ya no respirar sus sueños ahora?
¿En qué agujero se empozará mi llanto,
el dolor incomprensible del misterio,
la trágica certeza de tenerle enfrente
y mirar al vacío si miro sus ojos?
Ahógame, tiempo, cruel destino, fiera
incontenible de la memoria.
Ahógame, tierra, que me viste florecer
bajo tus soles y me has dado la esperanza
que a otro le falta.

El loco sigue, como uno más,
en su extraña resignación
de ser la minoría.

lunes, 25 de diciembre de 2006

Color... color...





Llegué hasta Emohoc (gracias a espacio basura) y quedé realmente encantada con los trabajos de este genio en el diseño gráfico, ilustración y fotografía.

En cualquiera de los tres campos me sorprendió muchísimo el gran manejo de color que hace. En casi todas sus piezas de diseño gráfico utiliza una paleta bastante alta y colores llamativos. El logro de fotografías memorables, a mi criterio, lo hace a través de ese gran uso del color que tiene, realmente sorprendente. Hay mucho para mirar y llenarse de buen gusto.