miércoles, 17 de diciembre de 2008

Quisiera...

...tirarme al sol, recostada contra un pecho que respire.

lunes, 15 de diciembre de 2008

Casualidad no es posibilidad

"Otro jueves de esos que no se dejan besar"

Las pesadillas salieron de la cárcel, va a haber que andarse con más cuidado, que cerrar por fin los postigos a la noche. La vereda me sonríe sin dientes, me muestra las encías alcohólicas que me invitan una copa, pero claro que no, me les niego, es día de semana. Quién lo diría, rechazando ofertas de olvidos circunstanciales.
Es corto el verano, recién amaga a empezar pero pienso en los besos de bronceador y sal que no voy a tener y es como si volviera el invierno. Quizás haya alguna nariz alunada por ahí para besar, pero las resacas de niños lindos hoy en día necesitan demasiadas señales. Demasiadas.
Llegan los bondis, paran, suspiran, tragan conversaciones inútiles y se despiden con los gases de los cuarentaycincominutos del viaje. No me invitan una copa. Esta vez no la rechazaría. Como tantas otras, procuraría el equilibrio sobre el asiento y atinar la parada anterior a arrimarme a los escalones obscenos que miran bajo mi pollera.
No tengo la excusa del frío. Estar aterida es nomás un estado que se perpetua muy a pesar de la voluntad de domingos, del calor de un recinto que albergue una mínima esperanza.
La vida me tira las casualidades como el hueso a un perro. Las mastico ansiosamente pero saben a demasiado poco.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Fin de (LA) semana

Calles que no pisaba desde hacía meses. Demasiados meses. Nuevas fachadas, rejas que cercan las viejas baldosas, las mismas baldosas que han extrañado mis pies.
Viejos amigos y nuevas certezas me derriten las ideas, las frases armadas losfelicescumpleaños prefabricados las anchas verdades que no necesitamos ya respirar.
Está fresco, un lindo fresco de diciembre se acomoda a mi esqueleto siempre igual, luchando por ser un escarbadientes decente más, a falta de algo mejor, parado y frágil en el viento de las cosas.
Tenía tantas ganas de escuchar ciertas voces y oler ciertos rincones y vaciar mi boca de nuevas promesas, de nuevas anécdotas y al fin todo se hace a la vez real e imposible.
Llega a término una porción de día, de vida, losfelicesdias-cumpleaños-etcéteras-misviajes se acaban, el viaje de regreso se parece mucho a volver de clases dos años atrás, cargada de dolor de piernas y amigos nuevos, guitarras y bostezos con dulce sabor a vino.
Luego vienen mis pasos interrumpiendo la siesta de un barrio ajeno. Intrusa, camino dos cuadras bajo la mirada atenta de las sillas plegables y las pelotas de los niños, espabilando el fresco que se respira en la vereda. Tengo una casa vacía en el pecho.
Y vuelvo a las grullas, a mi costumbre de hacer una grulla en cada bar, de parir en papel lo que no me atrevo a decir con palabras.
Y el día termina una semana agitada y confusa, que promete, promete pero no se atreve a cumplir.

martes, 2 de diciembre de 2008

Otra cosa

cada tanto vuelven las guirnaldas
que decoran el despacho de la burla
llegan piedras recogidas, semiformes,
inundadas de paz, descoloridas.

honran cardos en mi nombre
les plantan frías tardes en las alas
y visten las espinas con latidos
de senos hirviendo y lentos corazones.

riegan con tumultos la sed de las calles
las tardes que abortan un sol en la palma
de la mano verde que tiembla en un sueño
y ya no festejan sus pies minerales.

porque de mi sueño he hecho otra cosa
y cada tanto el ciego me encasilla y cada tanto
caigo en la brevedad de un párpado
que me apresa cual serpiente en un canasto.

y salgo, casi salgo pero no, las hebras
que me dan luz racionada, de a capítulos
se hinchan y me apretan las escamas
mi cuerpo anillos lucha pero muere.

y cada tanto llueve y en mi ausencia
se escriben solas las gotas en palabras
pizarras lentas abren las ventanas
el día es otra cosa, pero llueve.

Noviembre, 2008


(sigo sacando cosas acumuladas, ya escribiré algo más elaborada y retomaré el ritmo de antes, aunque probablemente sea luego de entregas y demás etcéteras)

jueves, 27 de noviembre de 2008

Aliteraciones

Y de cicatriz solo sabía su nombre
solo sabía las pocas
cuatro letras
de sus dedos
las pocas cuatro cosas que sabía
sin sostener más miradas al espejo
sin saborear mis cilindros
celestes.
Saberlo
significaba
ser un síntoma más en la noche
sopesar las pérdidas
y acaso
sanar la enfermedad de dos orillas
que abren una sucursal para el destino.
Sintió que era paciencia
lo que faltaba
y me echó
desconsolada
de su nombre.
De cicatrices mostraba las palabras
las cuatro letras de su nombre
las cuatro verdades de viernes
con la luz de las seis de la mañana.

lunes, 24 de noviembre de 2008

A la sombra

Me quedaría allí
donde la parra
da su sombra exacta
su paciencia.

Donde la infancia verde
de su toldo
augura una delicia, una suerte
de tabú redondo
y se esfuerza por ganar
la caricia del suelo.

Bajo la parra
en la mansedad esquiva de sus troncos
donde una luz es parte
del tapiz del patio
y el espiral de los tallitos
quiere enredarse en mi pelo.

Donde crece
la terquedad de la siesta
el calendario vacío

miércoles, 19 de noviembre de 2008

So this is your maverick



doblando y desdoblando una vida en mil pedazos. atardeciéndome de ganas, trasnochando en frases sin canciones, mudas, que se enroscan en el olor extrañamente familiar de un cuello.
doblando y desdoblando la vida en mil pedazos.
un corazón de papel que entrego, como autorretrato, como una frágil parte de mí, a la nada




Discover The Fray!





Esta canción me lleva un par de años atrás, me recuerda a Bonnie, una amiga perdida por redes invisibles de este mundo virtual... siempre que la escucho me llena de paz, de esa nostalgia patológica por lo ajeno. Siempre me parece efectiva, justa, necesaria. Una canción de papel para volar como grulla.

There's really no way to reach me....

lunes, 17 de noviembre de 2008

Resbalo

Por aquel entonces tenía las uñas cortas y el corazón dormido. Así que no tuve demasiadas posibilidades de aferrarme a algo.
Resbalé por la noche, una noche perfecta, resbalé, resbaslé, resbalé... -esa palabra me parece exacta- hasta morir de soledad, desnuda, en una orilla.
A veces se me da por pensar que una noche llena de risas, amigos, canciones y besos, vale más que mil palabras.

Aún hoy pienso en aquella noche como la exacta conjunción de los astros (y conste que no creo en eso) para regalarme una perfección inimaginable.
La ciudad ladraba obscenidades; sin saberlo yo, me advertía del peligro, me repetía que aquello no duraría para siempre, ni siquiera trascendería el humo artificial de las estrellas.
Hoy leo más palabras justas, más frases que me acercan a la perfección de sus silencios, de su carácter de desconocido, de sus preguntas tópicas.

"Soledad, aquí están tus credenciales"



Qué mal me hace pero qué bien... no sé qué pedir, si anular el dolor de no poder volver o la ternura del recuerdo.
Y resbalo, resbalo, resbalo por la claridad imaginada de este silencio que ya nunca volverá a romperse entre nosotros.

viernes, 14 de noviembre de 2008

Tópicos

Hay que ponerle títulos a las excusas:
ya no me encuentro a mí mismo/a
necesito un tiempo para mí
yo por ahora no sé lo que quiero
y el best seller: no sos vos, soy yo.

martes, 11 de noviembre de 2008

Clac

Tengo el vicio incontrolable de sonarme los dedos. Cuando lo hago en el ómnibus, siento que todo el mundo me mira porque paso rato sonándome cada articulación de la mano.
Pero lo mejor es cuando voy con los auriculares. Solo siento el placer de la urgencia satisfecha y las miradas son meras anécdotas que hasta pueden hacerme el día.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Últimamente...

...amo a demasiados hombres por la forma que tienen de amar a otras mujeres

viernes, 31 de octubre de 2008

Infecciones [ haberes II ]

Hay un vacío infectado en la extirpación de la euforia.
Un anagrama sin uñas con qué despellejarse,
sin dientes para sacarse las espinas,
totalmente indefenso y caduco y blando, deforme, solitario.


Hay un vacío infectado con mis ojos, con mis lagañas de alcohol,
con las palabras que se escapan por mis poros, que se transforman en agua
veneno, salobre oscuro y caprichoso.
Hay un vacío con canciones podridas, canciones que evitarán
de ahora en más
los oídos,
recuerdos manchados con sangre dormida,
vacíos llenos, llenos de todo lo que fue mío
y perdí.


Hay una luz infectada por mis huesos,
inservible, maculada, espesa.
Detrás de la luz, una garganta,
supurando euforias en invierno,
transpirando las pelusas de los plátanos, las palabras enganchadas en un hilo.


Vacíos secuestrando insomnios
señalando, con los dedos infectos, la sangre que todavía
pasadas las horas como muchas cosas juntas
como hermanas desnudas en cola para el baño,
sigue omitiendo apariciones
serenatas voraces.
Vacíos que te llenan los pulmones,
que escriben con el frío
en los cajones.

lunes, 27 de octubre de 2008

Acumulados

cositas acumuladas en las semanas pasadas.

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El amor de la azafata es diferente al placer del marinero, me dice.

En la ducha, él pensará en cuándo podrá bajar nuevamente del barco.
Ella llorará procurando olvidar al amor de turno y preparará su corazón para el siguiente.

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Buenos Aires me sonaba a rock, casi como Montevideo podría sonarme a Jaime o La Vela.
Pero ahora escucho una zamba y pienso en vos, en tu amistad de colores y en Buenos Aires...

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"olisquearte
olisquearnos
dulcemente, tanteando
con la nariz
los abismos del aroma."

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Ya no puedo darme el lujo de necesitar que agiten mis rulos. Si la dulzura ocre de una mirada no viene a buscarme, es que tengo planes, en realidad es que tengo mucha suerte.

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Hace noche, las puertas de las casas se cierran igual sin mí, se acaban los tickets para pernoctar, las ganas de regresar también. Una queda en el medio. A medio camino de la salida y la llegada. Pienso en veinte mil canciones, alguien me contagia esa manía de vivir cada situación con música. Y pienso, elijo, descuido el recetario de una vez por todas, descuido las opciones, las listas que debo corroborar. No es demasiado, aprendí que nunca es demasiado.
Las selvas frías me amparan los tobillos. Esos que te dejé en un poema, que te expliqué antes de que siguieras adelante con los trucos que todos, ingenuamente, siguen al pie de la letra.
No se dan cuenta de que nos damos cuenta. Y parecer inocentes es sólo parte de nuestros ases bajo las mangas, que jamás llegan a descifrar.

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Me gustan las casualidades. La gente se empeña en cambiar el orden a las letras (caUSalidad) para dejar moralejas. Me gusta ese misterio de que nos junte el destino. Y que pueda leer esas palabras y por mero azar escucharlas de una voz finita al mismo tiempo, con el universo de mi parte. Y que pueda sentir gotas de lluvia imaginarias bautizando mis pecas.
Me gustan las casualidades. No quiero que me expliques, no quiero saber por qué pasan esas coincidencias. Me basta con que sucedan y yo pueda asombrarme como una niña que descubre que el cuchillo tiene serrucho.

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Esta semana te perdiste mis uñas nuevas. Como nunca. Mis uñas oscuras. Besando la claridad azul de mis falanges.

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"(...)Y estar cansados sin haber hecho nada
como solo se puede estar en Montevideo
en tu piecita de veinte por veinte
de parquet levantado
y manchas de humedad que juegan
a darnos formas
e inventarnos caras."

(fragmento rescatado de un poema con meses de olvido)

lunes, 20 de octubre de 2008

Memoria de pez [ haberes I ]

Hay demasiada necesidad
de registrar los volúmenes, los líquidos, los orificios
de empeñar los olores, las espinas que la calle hunde
sin piedad
en la piel usada.
Hay demasiada espuma de secretos
demasiada necesidad
de registrar vacíos
primaveras que no llegan
o acaso manos esculpidas en arena.
Hay demasiado valor para perderse
entre las piernas de la tarde
demasiada vanidad en los cajones
esperando que otros se devoren sus virutas.
Hay demasiada historia no contada
que no importa en las fiestas, que no importa
en la playa que las lenguas zigzaguean llenas de espuma
de sal de olas.
Y hay como una luz voyeur que nos despierta
que nos arranca los imanes
que censura.
Hay la paradoja del firme recuerdo
de un hombre con memoria de pez.

lunes, 13 de octubre de 2008

je danse

No solo no he tenido segundos para arrepentirme, he tenido mucho más, tengo ahora miles, infinitas palabras que me sonríen, prontas para ser transformadas en poemas.
Nada del viaje puede pagarse. Nada de este viaje puede decirse con palabras.
Entre esa ambigüedad que se me clava en el costado está la maravilla de unos ojos acostumbrados a calles iguales, angostas, amarronadas.
El infierno baja en formas arabescas, el cielo como una libélula, el purgatorio se apiada de mí y me da más de una oportunidad para desbordar el Leteo a costas de Silvio, Ismael, Sabina o zambas desconocidas.
Je, Astride, danse; aprovechando los últimos minutos y un escenario improvisado, con espectadores ocasionales, con risas, abrazos, qué bien que lo hayan pasado rico.
Tanta música y tantas sonrisas y tantas alitas de libélula que llenan el corazón. Por allá me acuerdo de un par de frasecitas de "Quién sabe" que calzan perfecto, sonrío, me acuerdo luego de 'C' emocionada porque pudiera vivir una canción.
Gracias por ser cobarde y por ser valiente, querida ciudad. Una noche te quise por no animarte, otra noche te quise por animarte demasiado. Estás tan borracha y hermosa.
Y en una de esas, Buenos Aires, me mirás con una locura que asusta y me decís (cobardemente): boluda, sos tan cuidable.
Y Solís tiene una reja con las manchas de mi espalda.

sábado, 4 de octubre de 2008

Ni un segundo de qué arrepentirme

Es lindo hacer el bolso para partir y regresar.
Hay una emoción y un par de certezas impagables, pero más que nada está la incógnita de la aventura, esa que nosotros mismos elegimos vivir, esa que procuramos y armamos con cada paso y a cada segundo, más allá de los planes y los itinerarios.
Armar el bolso es, de alguna forma, agradecer, poner intenciones, cargar pilas, planificar un poco, soñar. Es ese cosquilleo en la panza, el miedito por los posibles olvidos, el vértigo de las futuras citas y los parques ajenos que nos revolverán el pelo con su viento. Es consultar frenéticamente los pronósticos, cruzar los dedos por suerte y al fin, al dar la última vuelta al cierre, abandonarse a la paz o resignación del destino.
Me voy. Cuento los días, miro impaciente los relojes (empeñados en girar hacia la derecha) y sufro como nunca las horas que parecen atarme.
Armar el bolso es poner peso a algo que luego no pesará.
Me encantaría que este pequeñísimo viaje me llevara a ver más rostros amigos, a cumplir más sueños, a llevar parte de lo que soy más allá de las fronteras de un papel en mis cajones. Pero es imposible. Y no puedo quejarme.
Quiero no tener ni un segundo de qué arrepentirme, ni un minuto desperdiciado en vano. Mientras escribo me acuerdo de un cuento que hablaba de la gente de un pueblo que anotaba los buenos momentos de la vida y en sus lápidas ponían solo los años, días, horas y minutos que realmente habían vivido, tomando el vivir como un disfrute a pleno del tiempo que les había tocado.
Espero que estos cuatro días se sumen, con todas sus horas, minutos y segundos, a mi lista.
Llevaré poemas, versos y canciones de regalo. Capaz me da la loca y los suelto por alguna plaza.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Descalza por la casa

*
Solté, tiré el hilo
y diste a parar, rodando,
hasta la puerta contraria
la que te empuñaba el alma como aguja para colchón
penetrando una seda.

**
Anocheció la noche inmóvil
anochecida te acurrucaste sin suspiros
ahorrando aire de copas de vino
anocheciendo cabizbajo
te dormiste
desbordando tu vientre de noches con sangre.

***
“No quiero que tengas una forma, que seas
precisamente lo que viene detrás de tu mano,”
sino una paz de orígenes
un ojo por el que miro y no que mira
una promesa de papel
lanzada a la verdad resbalosa
del chorrito de agua bajo el cordón.

****
Luego cuento las formas de tus manos
una esquina repetida
y un lápiz ausente.
Luego callo la forma de tus manos.
Y luego cuento.

*****
Si hubiese dormido ladrillos
sumas
gaviotas volviendo
si hubiese probado las espinas de esta fiebre
si hubiese dolido…

******
Ahora puedo elegirme entre las góndolas
comprarme, almacenarme
hasta próximo uso.
Ahora puedo destaparme, cerrarme, rasgarme con ansiedad, desecharme.
Ahora puedo probarme entera
no compartirme.

*******
Un día más acaba en que tengo que elegir:
ladridos o bostezos.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Lazos

Mensaje desde muy lejos, cientos de momentos que se agolpan en la mente con solo un mensaje de texto.
La desconocida Italia me manda saludos emigrantes con su verano que se acaba.
Y caigo una vez más en la cuenta de la suerte de tener dos mamás.
Nosotras cuatro vamos a ser siempre "las nenas", así pasemos los veinte, los treinta...
Seremos "las nenas" para todo aquel adulto que nos haya conocido de pequeñas y nos quiera de una forma especial. Seremos "las nenas" para todo adulto que nos vea como ese grupo compacto unido por la sangre y algo más.
Seremos "las nenas", tendremos dos o más mamás y lloraremos cada día las distancias.
Creo que siempre lo supe, pero hoy la certeza me golpeó aún más fuerte: los lazos de sangre son relativos.
Mensaje desde muy lejos, mi segunda mamá que me dice que me extraña y que cada día le cuenta a alguien alguna historia de "las nenas" de "allá de Uruguay"

lunes, 8 de septiembre de 2008

Handwriting4

viernes, 29 de agosto de 2008

¿Qué nos pasa, muchachas?

¿Por qué será que está lleno de blogs de hombres que atraen a las minas como moscas, y escasos blogs de mujeres con seguidores hombres?

¿qué nos pasa, muchachas?

A mi me da igual que me comenten hombres o mujeres, porque nunca tuve intención de atraer gente a mis comentarios, pero este fenómeno que veo por ahí me inquieta.

¿qué nos pasa, muchachas?

¿Somos fáciles de persuadir, de enloquecer con unas pocas palabras?

Quisiera creer que nuestras entradas superan las capacidades de alguna gente y que por eso no se aparecen en los comentarios.

Pensar que aún hoy hay minas que se derriten ante los versos de Gustavo Adolfo y, si no me equivoco, el pobre era un desdichado, insatisfecho al que ninguna le dio bola.

¿qué nos pasa, muchachas?

Pasa también que a veces nos subimos a la calecita sin medir de antemano las consecuencias y después nos sentimos culpables al vernos formar parte de toda esa masa de muejres como moscas atraídas a un plato con azúcar.

¿qué nos pasa, muchachas?