miércoles, 6 de febrero de 2008

A primera vista

Tenía sus opiniones formadas al respecto, sostenía sus argumentos con firmeza. A pesar de eso, había algo que contradecía sus ideas: la sensación que tenía al escuchar las historias que algunos hombres contaban.
No creía en el amor a primera vista. Definitivamente le parecía algo tonto, digno de alguna canción barata, de una mentira para un piropo o simplemente una excusa para elaborar esos textos que alguna que otra vez, no podía negar, la habían cautivado.
Estaba lleno por ahí de historias de chicas y metros, de perfumes que se quedan prendidos por años, de tipos desesperados esperando volver a ver aquellos ojos, de rutinas de paseos y atentos admiradores, de calles inmortalizadas con encuentros casuales. Pero eran solo historias.
El amor a primera vista no existía para ella porque, simplemente, no podría nunca llegar a ser amor. Su cumbre de ideales le soplaba siempre al oído una infinidad de argumentos con que derribar esas farsas. Pero las historias seguían allí, seguían apareciéndosele en las noches de insomnio, seguía envidiando a aquellas mujeres que desprendían misterio, signos de interrogación tras sus rostros y que eran queridas, idolatradas por hombres que decían ser buena gente y les dedicaban canciones y aparatosos escritos. Ella bien sabía que esas cosas no pasaban.
Un buen día tropezó camino a clases con un desconocido y vio en sus ojos mucho más de lo que en años podía haber descubierto en alguna gente que la rodeaba. Entre frases torpes de disculpa y manos apuradas para no llegar tarde y a la vez enlentecer el mundo, se olvidó por un momento de las listas de refutaciones y desengaños. Supo que no podría dejar de envidiar a aquellas mujeres, destinatarias de amores en secreto, pero supo también que ahora estaba del otro lado.
El dueño de aquellos ojos apenas interpuso las típicas frases de cortesía y marchó con sus libros hacia alguna parte.
El primer síntoma no la afectó sino hasta entrada la madrugada, cuando se descubrió a sí misma imaginando qué camino habría seguido, cuál sería su rutina y tomando un pequeño papel para hacer una ilusoria declaración de amor.
Justo antes de dormirse, sonrió sintiéndose un poco patética y recordando aquella frase de Serrano sobre los amores a primera vista: "¿es que acaso hay otros?"

miércoles, 30 de enero de 2008

Umbral

No vi amor en aquel umbral. Nada más unos gestos apurados y nerviosos, una escena demasiado joven para la joven noche.
Presencié sus manos de a ratos atrevidas y sus ojos cerrados casi por regla y pensé en ellos más allá de ese momento.
Lejos, habrían otros, un mundo al que quizás poco le importara su efervescencia casual, sus ganas de explorarse, sus promesas al viento.
Todo lo que tenían era un ratito en la noche, a los ojos de la plaza amurallada y de todo aquel que pasara o esperara el ómnibus en la parada, para decirse cosas sin palabras.
Y la noche les acariciaba con su humedad sangrienta, regalándoles algo de oscuridad para anestesiar el pecado. Probablemente tuvieran algunas bajas, profesores culpables de su desdicha o quizás ella fuera la mejor de la clase y él planeara raptársela algún día y hacer que le pusiera cuernos a los números. Nada sé.
Sólo que no vi amor en aquel umbral, nada más una inocencia con hambre, unos torpes alumnos de la vida con ganas hormonales de aprender.

jueves, 24 de enero de 2008

Espera

Se sentó y, frente a la pantalla, removió con las puntas de los dedos el resto de delineador que amortiguaba su mirada. Ocupó varios segundos en esta tarea que le ayudaba a conservar la calma mientras esperaba que del otro lado aquella voz invisible la rescatara del naufragio.
Como tantas noches, releyó repetidamente algunas cartas, comprobó que todo estuviera en orden, intentó distraerse con asuntos varios y volvió al blanco en la comunicación que pretendía se prolongase por horas.
Acarició sus propios pensamientos y se dio cuenta de la falta que le hacía ese rato virtual en el que se mezclaban acentos, pieles imaginadas, algunos versos ajenos, las voces de tantos que los precedían y sus propios miedos y ansias y sueños.
El resto de su vida era una tormenta sin norte, una absurda colocación de días y momentos sucesivos. De a ratos le asaltaba la idea de huir, de meterse en cualquier barco y escapar como polizón del veneno de la ciudad, de las horas interminables de clases, de los naufragios de otros, del viento que apenas movía las cortinas, de los sabios que de tan sabios mataban la libertad.
Algunas luces parpadearon. Falsa alarma.
Colocó los pies sobre la silla, con las rodillas aplastadas contra el pecho, comprobando que cada vez era menos el resto de negro debajo de sus ojos. La madrugada imploraba respeto, delataba a quienes estaban fuera de sus camas para simplemente dejarlos morir en la negrura de la cita en vano.
Más al sur, algunos estarían comenzando el ritual urbano de divertimento popular, alguno que otro el ritual de apareamiento, mientras que los parias bailarían solos por el resto de la noche.
Allí no había ni bailes ni diversión, solo el ritual comprometido de la noche, que siempre se hacía inhóspita hasta que iniciaba la comunicación, hasta que él llegaba con algún verso de Hernández o Juarroz como recién arrancado de un campo de flores.
Pero nada pasó. La mañana la encontró con un poco de negro chorreando por las mejillas, recostada contra un escritorio cansado. Un nuevo día que atentaría contra su paciencia y su esperanza, una nueva oportunidad de llegar entera a una noche que esta vez, no prometía nada.

sábado, 19 de enero de 2008

handwriting 3

cuaderno de anotaciones III

martes, 15 de enero de 2008

verano en Montevideo

Escribo desde un día de silencio. Después de acumular notas, montañas y montañas de pequeños sucesos guardados en la memoria para reproducir en alguna ocasión, llego ahora con las manos vacías.
Las manos vacías y el corazón cansado, la cara quemada por el sol, los ánimos de unas vacaciones truncas atándome los tobillos.
Alguno que otro recuerdo se cuela en estas noches en que el calor, a diferencia de otros años, permite dormir. Aún así, hay una pequeña vigilia, estimulada por largas horas de sueño previo y la televisión, que hace posible unos minutos de reflexión. Recuerdos de playas solitarias y juguetes de colores, recuerdos de amores imposibles, de olas estallando contra toda voluntad, de meriendas felices, caramelos ácidos y de ser la última en las carreras de bicicletas.
Hay también recuerdos de cataratas y montañas, de animales exóticos, de amigos y niños ajenos.
Tantas vacaciones tan distintas hacen que me sea imposible de creer la perspectiva de un verano soso y sin nada interesante por hacer.
He tenido que resistir tentaciones, ahogar llantos y traer mi mente de regreso de viajes imaginados, de huidas con desconocidos, de recuerdos de aquel pequeño invierno que tuve en enero.
Montevideo es un fantasma que rechina los dientes. Yo me conformo con este sector de casitas bajas y una sola avenida, con las odiosas ferias de los jueves y los domingos, con el color espabilado de quienes no pueden viajar al mar.
Algún día tendré que visitarla, que acordarme de las plazas que olvidé en el centro, corroborar si no han huido con mi ausencia, si me han extrañado las palomas, muy a pesar de que sigo en su mismo mapa, en la misma ciudad, solo que más al norte.
Y enfrentaré entonces mis miedos y mis nostalgias, los ojos de quienes quedan, los bronceados de los de la primera quincena, el tedio de volver a clases.
A veces algo tan simple como una llamada a la una de la mañana me hace creer que de nuevo todo vale la pena.

viernes, 4 de enero de 2008

amigas inspiradoras

de una foto...



martes, 1 de enero de 2008

nuevo año

Hacer una retrospectiva del año me trae a la mente muchas cosas, algo así como en una lluvia de ideas, como una asociación libre... También me hace pensar en aquellos "Things that might have been" de Borges y los que con Vero cada tanto creábamos.

-un verano distinto
-el fin de una espera
-las ilusiones pasajeras del amor
-el desengaño
-las tardes divertidas en la playa de Malvín
-Montevideo solitaria y absurda
-un comienzo temprano
-trabajo
-fotos en blanco y negro
-amigas
-el gallinero
-guerras y corazones heridos
-vientres hinchados desde tantos sures
-unos tres días que me movieron
-una bendita charla
-el frío de mayo
-diecinueve otoños
-dos misiones
-un concurso
-trajes de lata
-trampas al ojo
-vino en la plaza de los bomberos
-la soledad constante y ambigua
-nuevas amistades
-Mar del Plata y Buenos Aires
-mucho diseño
-salidas premeditadas y de las otras
-el reencuentro de julio
-la gran fiesta de setiembre
-las calles de mi ciudad que se van cayendo de mis versos.
-dolores compartidos
-almas pequeñitas que se hacen añicos
-sorderas
-heridas literales
-algunos poemas apurados
-más y más cartas desde lejos
-charlas interminables
-un año de ahorcados
-nuevos entrañables desconocidos
-un helado de limón
-la página del libro de la vida que nos devuelve al día del Loco
-un año frío, año de botas y bufandas
-año de extraer de las grietas inspiración
-un año con centro en el centro
-un año de callejón y plazas mustias
-interrogantes abiertas, que quizás se cierren el próximo año
-una cuna de utopías, de sueños, de proyectos
-clases de tango
-caminatas hasta el palacio
-las pequeñas huidas
-fiesta de disfraces y caperucita.

Fue un año, se fue. Las cosas que pudieron ser más bien me las reservo, junto con aquellas que también fueron pero ahora no salen...
Gracias a los que estuvieron.
Feliz 2008

viernes, 28 de diciembre de 2007

monstruos




Ah si, los niños a veces pueden ser los mejores maestros e incluso fuente de inspiración. He aquí un par de webs en las que toman dibujos de niños para crear monstruos. Si los viera Picasso!

Kid creatures
The monster engine

visto en Criterion

martes, 25 de diciembre de 2007

una Navidad distinta

Perdón a los que lleguen hasta este post (si es que alguien lo hace) esperando que tire papelitos, cante villancicos y reparta felicitaciones.
No me animaba a escribir un post por Navidad. No me animaba y aún ahora me cuesta.
Esta ha sido una Navidad especial, distinta. Puedo decir que rescato cosas positivas entre todo lo malo pero seguramente será una Navidad que mucha gente que me rodea no va a olvidar.
Pero en fin, más allá de lo que crea cada uno, Navidad es tiempo de transición, de cambios, de un "sentarse y pensar". Me ha costado desear una feliz Navidad, o más bien, me ha costado procurar que sea feliz del todo.
Aunque no lo exteriorice del todo, estoy profundamente acongojada por la muerte de Gonzalito, un niño de 5 años que después de lucharla por tres días se despidió esta Nochebuena.
De a ratos me ataca la culpa de mi egoísmo y mi rabia por mis propias complicaciones de salud, por pasar la Navidad con la pierna en alto, hielo y vendas, pensando en esa familia que quedó destrozada.
Pero este tiempo de Navidad tiene algo que va curando, o al menos a eso me aferro. No es que la Navidad no tenga sentido, quizás sea que a veces pretendemos que tenga uno que no es el verdadero.
De cualquier forma, tengo que agradecer haber podido compartir con mi familia y el aguante de algunos amigos, especialmente de Volney que desde Florida me bancó toda la noche con sms, a pesar de las malditas líneas congestionadas de Ancel.
Feliz Navidad. Que lo que sea que cada uno celebre, que el motivo que cada uno ponga a la hora de decir esas dos palabras, sea algo que le dé sentido a ese compartir con la gente cercana.
Perdón por no estar tan optimista.
Sinceramente, Feliz Navidad!

domingo, 9 de diciembre de 2007

algunos hombres

Te dije que no sabía hacer pizza. La última quedó cruda y la comimos igual porque no había otra cosa. Éramos tres en el medio de la nada. Todos confiando en mis habilidades culinarias. Y yo que no puedo con las pizzas.
¿Por qué no pedimos una? Si, mejor pedimos una pizza.
No sé para qué, para que luego te duermas en el sofá, como siempre, ahora que dan todos los capítulos repetidos de nuestras series favoritas, que Gilmore Girls ya terminó (y ella no se quedó con Chris, que era más lindo) que Prison Break recién vuelve en Enero, que a E.R. hace meses que no la veo y le perdí el hilo ( y ojo que ya se termina). Para qué, no sé. Pero igual. Pidamos la pizza. ¡Yo no llamo! ¡No, yo dije primera, siempre llamo yo!

No es por el baile, siempre me dan calambres en los pies. Jeje. Jiji. Jaja. Ah si. Ups, perdón, te pisé. Opaa, ahí fuiste vos. ¿Así que estoy bailando bien? Pensé que iba a ser más difícil. (...) (...) Es que tengo el vicio de la posición de clásico, viste, toda derechita, rígida, elegante. Jaja. Jeje (...) (¿ y cómo no querés que me mire los pies? obvio que prefiero el panorama de enfrente). Bueno, dale, andá (...) Chau, nos vemos (...)

Tengo pánico escénico. Bueno, sí, en realidad no tanto, me gustan las tablas, pero igual, estoy nerviosa. No me hagas caras, ¿ta? ... ¿Ves? ya empezaste, no sé para qué te dije. La última vez que estuve frente a tanto público fue... no sé cuándo fue, cuando era más chica, supongo, y más desfachatada. Nunca pensé que la vejez me atacaría por el lado de la timidez. Creí que las tipas como yo se degeneraban con el tiempo, no al revés. Si, ya sé que parezco una vete en muchas cosas. Bueno, che, tampoco la pavada. Nah, lo de los colores me atacó hace poco, es este germen de uruguayez crónica. Igual, te digo, con lo que hay para elegir en ropa, por ejemplo, prefiero sobria a masificada. Qué curioso, ahora esta masificación pasa más por esa extravagancia que por la sobriedad. Hay que ser demasiaaaado extravagante. Ya sé que no puedo generalizar, siempre con lo mismo. Bueno, hacé de cuenta que no dije nada. (...) Che, ¿viste esa? está peor que yo... ¡Andá a pasear! ¡no se te puede decir nada!

Uff si, hace más de un año, ya. Qué increíble. Y pensar cómo fue que empezó todo... qué curioso, ¿no? Sí, algunas cosas han cambiado. Ahí va, esa verborragia febril, esas demostraciones alocadas han ido menguando. No, yo preferiría llamarte "entrañable desconocido". Porque sí, porque al fin y al cabo somos eso. No, no es algo malo, es solo la realidad de distar en tiempo y espacio, en códigos, en pieles, en sonidos. Claro, aporta al misterio. (...) Bueno, mandame eso que te pedí, ¿ok? Sí, el libro de Rilke también.

Ya me voy a acostar. ¡Ya voy! Termino en un ratito. Sí, yo apago todo. Tranqui, yo la cierro. No, no te preocupes, es un ratito nomás. Sí, me queda bastante pero lo dejo para mañana. No, te prometo que me levanto temprano. Bueno, chau. Igualmente, que descanses. (suspiro)

Pah, voy a tener que cambiar la yerba. Sí, me está dejando eléctrica. Nah, viste que yo no soy una tipa nerviosa, ni allá. Pero es la de siempre, desde hace una semana que me viene dando así. Sí, puede ser la locura de estos días. Ta, pero viste que yo, para dormir... parada, igual. Si, antes me tomaba cinco termos y ni bien apoyaba la cabeza en la almohada, toc, dormida al toque. Ahora no. Sí, voy a tener que cambiar. ¿Unos matecitos en la rambla? Sabés que no es de cortamambo... ¿pero me entendés? (...) Lo dejamos para otro día. No, antes de Navidad, te prometo. Bueno, está bien, no te prometo nada. ¿por qué decís eso? Entonces ustedes también son todos iguales. Porque sí, porque lo digo yo. Sabía que ibas a decir eso. No te preocupes, es parte de mi encanto.

Y bueno, qué le vas a hacer... Y no, no queda otra. Claro, te entiendo. Sí, en realidad no sé por qué me lo decís a mí. Y bueno, supongo que cuando a uno le tienen confianza, lo menos que puede hacer es escuchar al otro. No, esa parte te la debo, quedará para otra ocasión, a mí me cuesta más confiar en la gente. Ni está bien ni está mal (...) Y sí, capaz que no me hace tan bien, pero no me importa. Vos porque no tenés problema. A ver, ¿y cuál se supone que es mi problema? (...) Ups, me descubriste...

¿Cómo llueve, no? Eso dijeron. Sep, yo odio la lluvia. Sí, de azúcar, justamente. (...) ¿Y eso que fue? ¿Me das otro?

Mnsbsnbsuenos dsías. (bostezo) Msí, lo ms bien.

viernes, 7 de diciembre de 2007

asombros cotidianos

- ¡Sabrina, dejá de jugar con el agua! ¿Terminaste de lavarte los dientes?- se oyen protestas desde el otro lado de la casa y alguien me dice:
-¿Podés ir a cerrarle la canilla?
Camino resignada, esperando algún grito en respuesta de mi futuro límite, aparte de los que ya estaban argumentando su demora en la tarea del aseo. Cierro la canilla con firmeza, sin siquiera mirarla, esperando lo peor.
- Gracias, hermana.
La vida nos sorprende. Me dejó una sonrisa imborrable y las ganas de escribir para contar una de esas pequeñas cosas que vuelven nuestros días si no más interesantes, al menos más recordables. Agradezco conservar esta capacidad del asombro. Quizás se tendría que haber ganado un buen beso de mi parte, así lo rechazara con sus manos pequeñitas.

japi berzdei tu iu

un año.
si.
el blog cumple
un
año.

gracias.
a todos los que se pasaron por acá.
a los que siguen pasando.
a los que apoyan.
a los que comentan.
y a los que no.
gracias por esa presencia silenciosa
que da el estar al otro lado
de la
pantalla.
gracias.
soy
con ustedes.

(esto no es un poema. solo quería escribir un agradecimiento de forma distinta)

jueves, 6 de diciembre de 2007

martes, meriendas y huidas

Como dije hace poco, por acá también, aquellos martes eran de meriendas y huidas, de dos o tres colores que aún soy capaz de recordar (una mancha verde, el rosadito de algunos poemas y el negro del misterio).
Aquellos martes quedaron grabados en nuestros corazones; cada tanto un día se repite, veo las pelusas de los plátanos entrar por las ventanas como entraban a aquel patio enorme de nuestros días de menos responsabilidades y nos veo... Mi año se acababa, mi vida parecía acabarse en aquel año... y a esta altura del partido, a esta edad que no dista tanto de aquella, pero que parece haberla dejado atrás hace demasiado, una recuerda todo aquello con la misma seriedad con que eran dichas las palabras que se llevaba el viento.
Ayer fue tu cumple, amiga. Alguien te preguntó si el Loco te había mandado un mensaje. Es claro, con esta perfecta excusa de la nueva tecnología ya no corremos el riesgo de las interminables horas de silencio a través del tubo.
Pero no.
Ya no probamos suerte. Vos te resignaste hace más tiempo, yo, en cambio (¿en cambio?) me aferro a la idea de un personaje, de una pseudoamistad, unilateral, por supuesto. No sé si será esta condición de idealista que llevo tatuada en el alma. No sé si será un algo de esperanza que se niega a abandonarme o una simple historia que me repito, noche tras noche, para poder dormir en paz. Una historia nos persigue.
Es una historia de martes, meriendas y huidas. De ganar el tiempo perdiéndolo, que es la mejor forma.
Hay nada más que un par de años escritos con tiza sobre mis ojos. Recuerdos de una mujer venida a menos, de una romanticona incurable, de un admirador de lo extranjero, de un Loco alimentando nuestro amor-odio, de dos causalidades que más tarde fueron, aparte de todo.
Perdón por tocar nuevamente el tema, amiga.
No prometo cerrar ese capítulo de nuestras vidas, no puedo hacerlo.
Al menos prometo que este título se escriba, ahora sí, con indeleble en nuestros ojos, que me persiga a sol y sombra por las calles de un mañana que voy procurando poquito a poco.
Y que nos encuentre un día más fuertes y más sabias.

Para siempre
(a vos, amiga)

Seguirán cumpliendo años las esquinas
y los vasos
recordando nuestras bocas
silenciosas y dispares.
Los sueños de los hombres
nos seguirán esquivando
y pudriéndose en el tiempo.
Y seguirán sabiendo tanto algunos,
mientras sufrimos horarios
y niños sucios,
ignorantes y bien sabias.
Alguna vez más
dormiremos en los bancos
de madera o en los pórticos
sin nombre.
Y escribiremos
“martes” con sangre
en nuestras puertas
y escupiremos múltiplos de cinco.
Abriremos por fin ese silencio
para siempre.
Y entonces,
solo entonces, moriremos.

viernes, 30 de noviembre de 2007

Nonatividad
























¿Qué haré sin mí,
sin los días con mi nombre
pegado al anverso?
Haré que mi piel
te abrigue completa
haré
que me busque una y otra vez en el espejo.
Seré una carta entumecida
en el fondo del buzón,
un borrón azul y peregrino,
una mancha deliciosa para el agua.
Haré que me duerma
el mar con su apogeo de ventrílocuo,
Después de todo,
sin mí
me pensaré por un instante.
A veces el futuro viene solo
sin bóvedas de carne
ni más pares de ojos
que regalar al mundo.


Noviembre 2007

lunes, 26 de noviembre de 2007

Cambios

Me dejo por un rato de post trascendentales o litearios...
Hace unas semanas me corté el pelo. Me lo corté corto. Bastante corto. Nunca lo había tenido así de corto. Nunca me caractericé por el pelo corto. En fin, soy otra.
Siempre con mis traumas de tener demasiado pelo y mis rulos a media, siempre con el trauma del maldito "frizz" (odio esa palabra) y muchos etcéteras, nunca me había animado al cambio, aunque secretamente lo deseaba. Por probar, nomás.
Descubrí muchas desventajas que antes había anticipado.
Es cierto que se alborota mucho más.
No queda muy bien recogido (es que casi no se puede).
No hay muchas opciones de peinado (con lo que me gusta variar!)
A veces tiendo a creer que el pelo largo otorga cierto "estatus" (aparte de denotar la paciencia que una mujer tiene que tener para bancarlo y cuidarlo)
Pero cierto es que decubrí muchas ventajas, también.
No da tanto calor.
"Me cambia la cara" (cosa que no hace nada mal eh?)
Si antes ya usaba el peinado "de la ducha", ahora con más razón, y también el "de la almohada".
Se definen un poco más mis "rulos", siempre tan inseguros ellos.
Me hace entrar en un clan un poco más especial, el de las "chicas con el pelo corto" (aunque como suele suceder cuando una cambia tan radicalmente su look, aunque no sea por el de moda, descubre que a su alrededor hay quienes han optado por lo mismo y deja de ser tan especial)
Ahora puedo parecer el león de la Metro "y a mucha honra".

En fin. Es un post un tanto (por no decir estupendamente) banal, pero no sé qué hacer con estas ideas que se me ocuren a las 5 am, en vistas a la concreción de un trabajo para mañana, más que escribirlas y librar tensiones. Todavía no sé cuál será mi tema de "Cultura" para la revista de Editorial II, ni la foto que debo llevar mañana. Deséenme suerte.

viernes, 23 de noviembre de 2007

Tanguería

Vio que la traían medio que arrastrándola desde quién sabe qué punto del local. Quedó petrificada frente a la barra, como esperando un rescate imposible, con la resignación salada de saber que nadie se fijaría en su melena greñuda.
Él apuró su vaso pero contuvo las ganas de acercarse. El miedo quizás viene de viejo, se dijo, mientras sentía cómo las piernas no se le movían al son del tango que sonaba carrasposo y solemne.
Soñó con esas piernas que alguna vez habrían sido de alguien, en la comodidad de un colchón y con justas retribuciones. Soñó con la palidez de esos brazos que ahora se hacían humo, apoyados en la barra, con un vaso a medio sostener y las mejillas transparentes amontonándose sobre las palmas de las manos.
Soñó también con el escote vencido que no podía ni adivinar, pero que aseguraba le había acompañado durante algún tiempo. No la conocía. No necesitaba conocerla. Tiempo atrás se hubiera hasta reído de su esquelética desgracia. Ahora se veía reflejado en los opacos brillitos que apenas dibujaban su vestido. Él también estaba un poco viejo y un poco usado.
Y un poco solo.
Pasaron unos minutos , cambiaron las canciones que soplaban unos roncos parlantes, pero ella seguía igual, casi en la misma posición.
Su vaso había bebido el rojo añejo de sus labios, la sangre seguía demorándose en su atascadero de venas.
Él palpó con desencanto su barba de tres días, su aliento hondo, sus uñas amarillas, los pocos pelos que se aferraban a sus sienes.
Caminó sin disimulo cruzando la pista, casi como cualquiera de las miles de otras veces en que había invitado a alguien a bailar, en sus días de juventud, pero más nervioso que la primera vez.
Pensó que también de viejo había una primera vez.
Con tartamudeo adolescente acercó los labios a su oído, recibiendo a cambio el aroma a ceniza de su pelo. Dijo las palabras indicadas como quien dice una oración, la confesión final antes del juicio, como quien da un último suspiro en su lecho de muerte.

Handwritting2 (frases intercambiables)

martes, 20 de noviembre de 2007

cuaderno de anotaciones II

viernes, 16 de noviembre de 2007

Fiesta [unitario]


Esa no es la tapa definitiva, pero al fin tengo mi segundo unitario, casero, por supuesto... pero me gusta muchísimo cómo quedó. Estaba tan ansiosa que no lo trabajé demasiado (esta vez es tipográfico, no caligráfico), pero bueno, quería armarlo y ya quedó... (luego subo una foto de cómo se ve finalmente de afuera)
Pongo un link a photobucket para ver las imágenes interiores. No están en orden, pero tienen números si se quiere seguir el orden del poema.

Tal vez la próxima ponga las del primero. Si lo requieren...